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La necesidad de alcanzar un gran pacto en España

El país no puede desaprovechar esfuerzos en batallas políticas estériles. Es mucho lo que nos jugamos

En las últimas horas, el Gobierno está lanzando diversos mensajes que inciden en la necesidad de alcanzar un gran pacto político y económico de Estado con el que afrontar, primero, la emergencia del coronavirus (que por ahora parece no tener fin) y, segundo, facilitar la reconstrucción una vez que la pandemia se haya mitigado. De alguna forma, se indica, se trataría de reeditar el espíritu que alentó los Pactos de la Moncloa, el gran acuerdo que alcanzaron todos los partidos y los agentes sociales en 1977 cuando la profunda crisis socioeconómica provocada por la Crisis del Petróleo (se llegó a un 26% de inflación) puso en peligro la Transición y la llegada de la democracia a España.

La idea del Gobierno no es mala. Es evidente que nos encontramos ante una situación extremadamente grave que requiere soluciones excepcionales. El país no puede desaprovechar esfuerzos en batallas políticas estériles y ahora más que nunca se necesita la unidad de acción. Sin embargo, ni los actores ni el espíritu de ahora son los mismos que alentaron aquellos Pactos de la Moncloa. Parece claro que no contamos con una clase política como la que se fraguó durante la Transición, y tampoco existe un objetivo común tan irrenunciable como era la democracia. Sólo hay que asomarse al Parlamento para observar una realidad política atomizada y crispada, que además se complica con el permanente ruido de fondo del problema catalán, que ni siquiera en los momentos más duros de la pandemia ha cesado. El panorama no mueve al optimismo.

Sin embargo, pese a lo dicho, es evidente que España necesita un gran acuerdo con el que afrontar los durísimos tiempos que vienen. Pero, para ello, tanto el Gobierno como la oposición deben cambiar radicalmente de actitud, abriendo canales más fluidos de comunicación y evitando la tentación de sacar réditos políticos de esta dramática situación. Es el momento de estar a la altura y Pedro Sánchez y Pablo Casado deberían cuanto antes escenificar una unidad que lanzase al exterior un mensaje de fortaleza de la sociedad española. La oportunidad la tendrán, probablemente, esta semana, cuando el Ejecutivo tenga que acudir al Congreso de los Diputados para pedir una nueva prórroga del estado de alarma hasta el 26 de abril, como indican todas fuentes. Vienen tiempos difíciles en el que se requerirán generosidad y altura de miras. Los ciudadanos no comprenderían otra cosa.

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