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El necesario diálogo social en Andalucía

La concertación es necesaria, pero no se debe caer en el error de comprar la paz social con fondos públicos, como ocurrió en el pasado

Ante las pesimistas previsiones económicas para los próximos años, es comprensible y necesario que el Gobierno andaluz busque mecanismos de diálogo entre los agentes sociales (sindicatos y patronal) que garanticen en lo posible la estabilidad en Andalucía. Tras unos años de bonanza, ya se están notando los primeros efectos de una ralentización del crecimiento y, a fecha de hoy, nadie puede decir exactamente el alcance de un enfriamiento que, según los más agoreros, puede acabar en una nueva recesión de efectos incalculables debido a la falta de defensas de nuestro sistema después de la devastadora recesión iniciada en 2008. Ante estos nubarrones, el presidente de la Junta presentó ayer el que será su modelo de concertación social, que consistirá en encuentros -cada seis semanas y "al más alto nivel"- entre la Administración autonómica y las organizaciones sindicales y empresariales andaluzas, con el objetivo de evitar en lo posible la conflictividad. La iniciativa, en principio, la podemos considerar como positiva, aunque, evidentemente, no será una varita mágica con la que se solucionarán los muchos problemas sociales de una comunidad que está a la cabeza europea del paro. En estos encuentros, Juanma Moreno y su equipo pondrán a prueba su liderazgo y su capacidad de poner de acuerdo a intereses que, muchas veces, son difícilmente reconciliables.

La concertación social tiene una larga tradición en la política andaluza. Aunque fue el socialista Manuel Chaves el primer presidente en ponerla en marcha, lo cierto es que lo hizo a base de repartir dinero y privilegios a unos agentes sociales que supieron poner precio a la paz social, lo cual creó una dinámica un tanto perversa y acostumbró a sindicatos y patronal a depender en exceso de los fondos públicos. Con este modelo acabó el presidente José Antonio Griñán, consciente de que en tiempos de la crisis era ya insostenible. La lección debe ser aprendida por el actual ejecutivo de coalición PP-Cs. Es evidente que el diálogo es necesario y debe ser permanente, pero nunca desde volver a darse gracias al estímulo del dinero público. Moreno no lo tendrá fácil, más si pone en marcha algunas de las medidas liberales de su programa, que no son muy del gusto de los sindicatos.

Todos los agentes políticos y sociales, no sólo el Gobierno autonómico, son responsables de la paz social en Andalucía. El mecanismo ya ha sido puesta en marcha. Ahora falta que funcione bien y que, sobre todo, no se pervierta como en tiempos anteriores.

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