Muy lejos aún de la 'vieja normalidad'

El brote masivo de Mallorca nos indica que, si queremos impedir que este verano el virus se desmadre, tendremos que ser más cautos en la relajación de las medidas

Aestas alturas a nadie se le escapa que el gran brote de coronavirus producido en Palma de Mallorca entre jóvenes que estaban de viaje de fin de curso se ha convertido en un problema nacional. En primer lugar porque los afectados (ya casi 1.000 infectados y miles de confinados) pertenecían a todo el territorio español y, por tanto, el brote se ha repartido por todas las comunidades autónomas; y en segundo lugar porque nos pone a todos frente a una verdad incómoda que muchos no quieren ver: pese a los avances realizados, el coronavirus sigue siendo una amenaza muy real en nuestras vidas y tardará mucho en desaparecer. Aún estamos muy lejos de volver a la vieja normalidad. En este sentido, medidas recientes como la de eximir a los ciudadanos de llevar la mascarilla en el exterior no parecen haber sido muy acertadas, porque pueden provocar nuevos contagios y porque generan en la población una sensación de seguridad -avalada por el Estado- que no es muy recomendable en unos momentos en los que nuevas cepas del virus, como la Delta, están haciendo ya sus estragos. Hay que reconocer, por tanto, que la postura tomada por la Junta de Andalucía respecto a la relajación del uso de la mascarilla ha sido más prudente que la del Gobierno central. El Ejecutivo de Sánchez debería reconsiderar su posición. Las administraciones tienen la obligación de velar por la salud pública, aunque esto suponga aguantar presiones de diferentes intereses económicos, que por muy legítimos que sean (que lo son, desde luego) no pueden marcar las medidas sanitarias. Parece claro que mientras el coronavirus no haya sido derrotado tendremos que limitar mucho la asistencia a lugares de ocio y restauración y fomentar el uso de la mascarilla y de la higiene de las manos. En Mallorca fallaron muchas cosas, pero sobre todo la Administración, que permitió la macrofiesta y la educación de unos jóvenes que obviaron las medidas más elementales de seguridad. Mucho nos tememos que este verano, de seguir así las cosas, vamos a tener que asistir a nuevos brotes importantes. Es hora de tomar las medidas para impedirlos.

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