Una huelga con rechazo sindical

El entusiasmo de Podemos a fin de que la huelga sea un éxito contrasta con el sentido común de los sindicatos mayoritarios

La Coordinadora de Profesionales del Metal (CPM) y los sindicatos Autonomía Obrera, CGT, CTA, CNT, Ustea y el SAT intentan poner en jaque al sector del Metal de la Bahía con una huelga general, que no respaldan ni CCOO ni UGT, las centrales mayoritarias. Los convocantes ponen a los trabajadores entre la espada y la pared porque ni siquiera han recurrido a la mediación. A su juicio, no queda otra para reclamar el cumplimiento del convenio laboral del sector y más carga de trabajo para los astilleros. Sus reivindicaciones han encontrado el rechazo frontal de la patronal. Lo insólito, aunque ya no sorprenda tanto, ha sido el respaldo de Podemos, frente al silencio del resto de partidos, que entienden que no es el mejor momento para hacer ruido proyectando una imagen de conflictividad que no favorece los planes de futuro de la industria gaditana.

La trágica muerte de dos trabajadores en una nave, en Puerto Real, en mayo, supuso un mazazo para el sector, pero extender la imagen de la precariedad a toda la industria no es justo. CCOO y UGT, al menos, lo ven una completa irresponsabilidad, de ahí que este llamamiento a la huelga haya hecho trizas la acción sindical. Tratando de pescar en río revuelto, los dirigentes de Podemos también le hacen un flaco favor al sector al dar por hecho que los trabajadores se juegan la vida a diario, a sabiendas de que los índices de siniestralidad laboral, gracias al esfuerzo de todos, está en cotas mínimas.

Aún así, los convocantes denuncian el incumplimiento generalizado de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en el sector y la alta siniestralidad laboral que sufre el sector. Huelga decir, como han subrayado desde la Federación de Empresas del Metal de Cádiz, que el convenio colectivo y dicha Ley son ya de obligado cumplimiento. Sin ir más lejos, en los astilleros se cumple a rajatabla. Pero si algún trabajador o alguna entidad de las que lideran el llamamiento, como bien sugiere la patronal, tienen conocimiento de que no se están respetando, están en la obligación de denunciarlo para no convertirse en cómplices de la situación.

Lo más llamativo es que no se recuerda en el sector una convocatoria de huelga que no esté apoyada por los sindicatos mayoritarios. Estas centrales son mucho más conscientes que Podemos y los convocantes de lo mucho que se juega el sector, justo cuando están pendientes, entre otros hitos, la entrega de los petroleros por parte de Astilleros, a la vez que se espera la rúbrica del contrato definitivo de las corbetas para Arabia. Su sentido común choca de plano con el entusiasmo partidista de Podemos, que prefiere que la huelga sea un éxito, en lugar de buscar puntos de encuentro desde la negociación y el diálogo.

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