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La falta de criterio de la Junta

¿Qué es lo que ha cambiado para que la Junta haya decidido ahora no cerrar las cafeterías de 18:00 a 20:00? ¿Hay algún informe científico que lo justifique?

Cuando todo el mundo especulaba con la posibilidad de un endurecimiento de las medidas contra el coronavirus anunciadas por la Junta de Andalucía para la Navidad, la Consejería de Salud ha dado la sorpresa al anunciar que la autonomía no sólo no aumentará las restricciones, sino que las suavizará. Es cierto que estamos hablando de una relajación mínima respecto a lo anunciado días antes por el presidente Juanma Moreno, pero también que cada vez existe una mayor preocupación ante la posibilidad de una nueva oleada tras el periodo navideño. De hecho, en Alemania se ha visto claramente que una desescalada apresurada y excesivamente optimista puede acabar en un fuerte aumento de los contagiados y muertos por el Covid-19. Ahora, el país germano ha tenido que optar de nuevo por un modelo duro de confinamiento. En concreto, según anunció ayer el consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, las cafeterías de Andalucía podrán mantenerse abiertas en la franja de 18:00 a 20:00, en la que se había decidido que bares y restaurantes cerrasen, pero no podrán vender alcohol. ¿Qué es lo que ha cambiado? Porque, según lo afirmado por el presidente Moreno unos días antes, los informes científicos de los que disponían señalaban que esta franja horaria era de las más peligrosas en lo que a la transmisión del virus se refiere. ¿Tienen ahora algún contrainforme que indique lo contrario? ¿O simplemente han cedido ante las lógicas protestas del gremio de la hostelería, que está viviendo un auténtico calvario con la pandemia? Da la sensación de que el Gobierno andaluz ha tomado un camino errático, más basado en contentar a unos y otros que en proteger la salud de los ciudadanos. Gobernar requiere a veces tener el coraje sereno de tomar sendas difíciles, aunque eso suponga un fuerte desgaste ante el electorado. A la hostelería se le puede ayudar de muchas maneras antes que relajando unos horarios que ya de por sí eran bastante permisivos si se comparan con otros países y regiones. La Junta y, lo que es peor, los ciudadanos pueden terminar pagando caro esta falta de criterio.

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