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La deuda acumulada con nuestros mayores

Con la campaña de vacunación contra el Covid tenemos una oportunidad de resarcir a los mayores del abandono que sufrieron en los peores momentos de la pandemia

La pandemia de coronavirus nos ha mostrado algunos aspectos muy negativos de nuestra sociedad, a la que muchas veces consideramos, injustificadamente, como el culmen de la civilización. Una de ellas ha sido la desatención de los mayores. En el caso español ha sido especialmente sangrante, más teniendo en cuenta que las generaciones que hoy han llegado a la edad anciana han sido especialmente sufridas y nos han legado un país mucho más decente y próspero que el que ellos heredaron. Las imágenes de las residencias de ancianos abandonadas, con decenas de fallecidos y enfermos sin atender en su interior, quedarán como prueba fehaciente de esta indefensión en la que dejamos a nuestros mayores en los momentos más duros de la pandemia, para vergüenza de nuestra generación. Pero no es hora de lamentarse, sino de tomar medidas para que esto no vuelva a pasar. Ahora tenemos una oportunidad de enmendar el error gracias a las inminentes campañas de vacunación contra el coronavirus. En este sentido, ha sido especialmente pedagógica la actuación del Reino Unido, que ha elegido a una mujer de 90 años para recibir la primera vacuna contra el Covid-19 desarrollada por la farmacéutica estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech. Ahora bien, sería deseable que la noticia no se quedase en una simple foto y fuese el inicio de un nuevo espíritu en la atención a los mayores. Ayer comentábamos en estas mismas páginas el laberinto burocrático que supone acceder a una ayuda para mitigar la dependencia, lo que provoca que miles de ancianos fallezcan sin que se hayan resuelto sus solicitudes. Queda también un trabajo ímprobo para hacer que las residencias de mayores se conviertan en lugares en los que los ancianos puedan llevar una vida lo más plena y segura posible, explorando vías como el coliving y otras experiencias que hacen de la tercera edad una época que puede ser igual de fecunda y plena que la juventud o la madurez. La crisis demográfica europea está envejeciendo a pasos agigantados a nuestros países. Apostar por estas políticas es apostar por el presente y el futuro de todos.

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