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Sánchez de nuevo ante el chantaje

Los independentistas quieren forzar al PSOE a una negociación entre Cataluña y el Estado, mientras el PP tiende la mano a Pedro Sánchez

Tras solventar en 24 horas su acuerdo con Pablo Iglesias -después de confesar que sólo pensarlo le impedía dormir por las noches-, el presidente en funciones, Pedro Sánchez, se halla ante el primer escollo para salvar su investidura. Sus gestos, más que generosos, para tratar de atraer a los independentistas han sido directamente proporcionales a la radicalización de los secesionistas. De poco le ha servido aparcar el delito por organizar referéndums ilegales, una idea que exhibió en campaña a fin de castigar esa convocatoria que tanto persiguen el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y sus acólitos. Y ni siquiera el hecho de admitir ahora que existe un "problema político" en Cataluña y no de mera convivencia -como le exigió Esquerra tras conocer la fórmula de gobierno que anhela Sánchez- ha surtido efecto.

Los independentistas quieren forzar al líder socialista a que se abra a una negociación entre el Estado y Cataluña, y visto lo visto, parece que están a punto de conseguir su objetivo. Casi a la misma hora que la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, trataba de acercar posturas con los soberanistas, el vicepresidente de la Generalitat se echaba al monte y apelaba a la movilización ciudadana bajo la premisa de que "no podemos aflojar" en las protestas. Y a la vista de que cuanto más se agacha el PSOE, más se viene arriba el independentismo, la vieja guardia socialista no disimula su inquietud, cuando no su descontento, como expresó el ex presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, quien presentará su baja si se confirma la coalición con los podemitas y los independentistas. El propio Felipe González expresó en días pasados su "orfandad representativa", recordando a Sánchez, aunque sin mencionarlo, que no se puede empezar la casa por el tejado, repartiendo cargos antes de que salgan los números para poder anunciar el programa de gobierno que marcará la próxima legislatura.

En este contexto, sin saber hasta dónde está dispuesto a ceder el líder del PSOE, notables populares como Alberto Núñez Feijóo, insisten en una gran coalición con los socialistas, que impida a los independentistas tener la llave de gobierno siempre, en caso de que prosperara la alternativa elegida por un Sánchez que es incapaz de sumar aliados sin antes inclinarse ante su chantaje. El cronómetro muy pronto jugará en contra del líder socialista: o logra un acuerdo de investidura a corto plazo que respete el marco constitucional sin ambages, o tendrá que empezar a mirar la mano tendida del PP. También corre en contra de los independentistas. Si no invisten a Sánchez, se enfrentarán a un Gobierno que en cualquier caso nunca tendría tantos miramientos.

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