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PSOE y Podemos comienzan a diferir en casi todo

Ahora es Unidas Podemos el que se abstiene en el Congreso en la tramitación de la ley de igualdadque impulsan sus aliados socialistas

El grupo parlamentario de Unidas Podemos se abstuvo ayer en el Congreso a la tramitación de una ley que impulsa el PSOE, la llamada ley de igualdad de trato y no discriminación. Los dos componentes del Gobierno de la nación no tienen apuros en airear sus diferencias internas, y no sólo eso. El vicepresidente Pablo Iglesias se felicitaba de que el Gobierno, "además de administración", es un terreno para el debate y la confrontación política, y dejaba alguna mención crítica al "traje del emperador" en referencia al presidente. La causa de la abstención de Unidas Podemos está relacionada con su malestar por el trámite de las leyes trans y LGTBI, que sí impulsa este partido, pero que la vicepresidenta Carmen Calvo intenta reconducir. La batalla entre los socios es evidente, no hay disimulo y todo indica que esto seguirá hasta el final de la legislatura, cuando es posible que se radicalice. Varios ministros socialistas ya expresaron su hartazgo por Iglesias, cuando éste sacó a España del grupo de países de democracias avanzadas. Fue una traición por parte del vicepresidente a un país que, en esos momentos, fue cuestionado por el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia. Censurado este régimen por la represión que ejerce contra los partidarios del opositor Navalni -encarcelado después del intento de acabar con su vida con veneno-, Exteriores apuntó a España. E Iglesias aplaude. Sus posicionamientos son intolerables, no pueden ser calificados de otro modo. Lo mismo cabe decir de sus falsedades sobre la situación del Rey emérito: éste no ha huido de la Justicia, tal como afirma Iglesias de modo constante. Entendemos que el Gobierno de España y su presidente, Pedro Sánchez, deben responder para negar tales afirmaciones de su vicepresidente, porque éstas están dañando la proyección exterior del país. Ya sabrá el presidente del Gobierno si le merece la pena a él y a su partido seguir bailando con unos posicionamientos que tienen enfadados a buena parte de los españoles, entre los que están también muchos votantes socialistas. Sabemos que Iglesias vive en estado permanente de campaña y de agitación, pero eso es incompatible con la seriedad de un Gobierno.

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