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El PP se enfrenta a sus demonios familiares

Del Congreso debe salir un PP fuerte y unido, con respuestas a los actuales problemas de España desde la visión del centro derecha

El PP inicia hoy un Congreso que será fundamental para su futuro inmediato en unos días en los que la todavía formación de referencia del centro derecha español no atraviesa sus mejores momentos. Aún traumatizado por la súbita pérdida del poder tras la moción de censura de Pedro Sánchez, con muchos de sus dirigentes inmersos en causas por corrupción y con Ciudadanos pisándole los talones, el PP deberá elegir al líder que tendrá que combinar una profunda renovación orgánica e ideológica de la formación con la reconquista cuanto antes de la presidencia del Gobierno. Tras unas primarias que han puesto en evidencia su debilidad como organización y la desconexión de sus simpatizantes, así como su deficitaria democracia interna, el PP tiene ahora la oportunidad de hacer un Congreso en el que los dos candidatos, Soraya Saénz de Santamaría y Pablo Casado, se enfrenten en buena lid y transmitan a la sociedad la imagen de un partido liberal-conservador que sabe dirimir sus diferencias de forma tranquila y ordenada. Difícil será. Ambos candidatos llegan al Congreso demasiado excitados por una campaña en la que no ha faltado el juego sucio y las descalificaciones. Incluso el gran artífice de su refundación en 1989 y ex presidente de honor, José María Aznar, ha hecho todo lo posible por enrarecer un ambiente que ya estaba de por sí demasiado cargado. El PP se enfrenta desde hoy a sus demonios familiares y esos trances siempre dejan cicatrices.

Aun así, los 3.082 compromisarios que participarán hoy y mañana en el Congreso deben tener muy claro que este Congreso -como todos en tales circunstancias- debe ser catárquico y evitar el fantasma de la división. El PP ha sido y es un partido sistémico y de Estado, y es responsabilidad de sus actuales dirigentes que así siga, más en unos momentos en los que los confusos panoramas nacional e internacional lo requieren especialmente. Del Congreso debe salir un PP fuerte y unido, con respuestas a los actuales problemas de España desde la visión del centro derecha, espectro ideológico al que pertenece una no desdeñable porción de la ciudadanía. El vencedor deberá tener muy en cuenta que el partido está dividido en dos y que es necesario integrar en lo posible al equipo derrotado. El perdedor, por su parte, deberá facilitar el nuevo liderazgo y ponerse a remar en la misma dirección. De lo contrario, la brecha entre el PP y su electorado seguirá creciendo.

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