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Ataque al Rey y a las libertades en Cataluña

Hay que acabar con actitudes que intentan expulsar del espacio público catalán no sólo al Rey, sino a cualquiera que disienta del 'procés'

Lo visto ayer en Cataluña durante la entrega de los premios Princesa de Girona deja muy claro, una vez más, el estado de degradación democrática al que está llegando esta comunidad gobernada por unos independentistas empeñados en obviar, cueste lo que cueste, las normas más básicas de un Estado de Derecho. En su lucha por finiquitar la soberanía nacional española, las autoridades y partidos separatistas están intentando expulsar de Cataluña a cualquier institución de la Administración central, desde sus cuerpos y fuerzas de seguridad hasta la misma jefatura del Estado. El independentismo ha puesto en la diana al Rey desde que pronunció su discurso del 3 de octubre de 2017, que fue decisivo para frenar la preocupante deriva del procés en unos momentos en los que el Gobierno daba preocupantes señales de inacción. Los secesionistas saben que, como indica la Constitución y Felipe VI demostró aquella noche, la Monarquía encarna la unidad de todos los territorios de España, algo que la convierte en un enemigo a batir. Por eso hace muy bien el Rey en no retroceder ante el chantaje nacionalista, por muy violento que éste sea, haciendo acto de presencia en Cataluña todas las veces que se consideren necesarias. Cualquier ciudadano español tiene derecho a circular libremente por el territorio nacional y el jefe del Estado, evidentemente, no puede ser una excepción. Es más, la actitud del Rey debería animar a nuestros representantes políticos a aumentar en este territorio tanto su presencia personal como la de las instituciones que rigen. Si la Generalitat es incapaz de cumplir con su papel de representar al Estado en Cataluña, alguien lo tendrá que hacer en su lugar. Ha llegado el momento de acabar de una vez por todas con unas actitudes que intentan expulsar del espacio público catalán no sólo al Rey, sino a cualquiera que disienta del procés.

Durante la tarde de ayer, los españoles tuvimos que ver con tristeza cómo un grupo de independentistas que protestaban contra la presencia del Rey en Barcelona bloqueó el paso hacia el Palacio de Congresos y acosó a los invitados a la entrega de los Premios Princesa de Girona, algunos de los cuales tuvieron que retroceder mientras eran increpados, incluso agredidos. Son imágenes que dejan muy claro las actitudes violentas y antidemocráticas de una parte del independentismo. Ahora mismo, en Cataluña no sólo está amenazada la unidad de España y la Monarquía, sino las libertades más básicas de los ciudadanos.

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