Notas al margen

David / Fernández

La visita

COMO era previsible, finalmente Barack Obama anunció ayer la cancelación de su paseo por Sevilla a raíz del tiroteo de Dallas, para regresar hoy mismo a su país. Al presidente de EEUU le esperaba en la capital hispalense el recibimiento más expresivo y simbólico, ese ritual que tradicionalmente incluye espectáculo flamenco de primera magnitud durante el camino por la Sevilla más monumental. La visita para pasar revista en la base de Rota, como es lógico, será mucho más seria. Aquí no soltarán palomas, ni será aclamado por la villa, ni se verá a centenares de embarcaciones engalanadas frente a los muelles y a los niños con banderitas para recibirlo. Obama pondrá de manifiesto que las relaciones con España han mejorado. Pero más allá subrayar la buena sintonía, dejará patente que su país quiere convertir la base en uno de sus recintos militares más estratégicos del mundo en el que, no por casualidad, se instaló el escudo antimisiles.

Tras acometerse las expropiaciones forzosas con unas cantidades ridículas para los propietarios de las fincas y los mayetos, la base de construyó sobre el 27% del término municipal. Y más allá del choque cultural, también trajo para Rota buenas noticias para una tierra abonada a la agricultura. La primera fue la creación de empleo para esta localidad y otras vecinas como El Puerto, Jerez o La Línea, donde se manejaba muy bien el inglés. Después aterrizó el dólar y creció como la espuma el mercado inmobiliario y del alquiler, junto a un sinfín de locales de ocio y restauración ligados a la cultura norteamericana. También llegó el agua potable e incluso la disposición de las playas tal y como hoy se conocen. Hasta los Bomberos de la base prestaron un servicio impagable. Esta mezcla enriqueció al roteño, que, en paralelo, se convirtió en el más patriota de los españoles. Justo por convivir tantos años con los más patriotas del mundo, los roteños no ocultan su españolidad cuando la ocasión lo requiere.

El Pentágono determinó hace años que las fuerzas de intervención que operen en África lo hagan desde el eje Rota-Morón. No en vano, ya están aumentando las operaciones de movilidad en la franja del Sahel, de ahí que EEUU haya ampliado la base en los últimos años. Hoy existen unos 4.200 militares de EEUU, 20.000 norteamericanos si unimos a civiles, familiares y jubilados. Y un enclave tan estratégico -con los cuatro destructores que forman parte del escudo antimisiles apoyados por las fragatas españolas- es crucial para los intereses de defensa de EEUU. Bajo este contexto, Obama vendrá a 'su casa' a supervisar los cambios en un recinto esencial para el Pentágono, que incluyen el mayor flujo de personal en un contexto de escalada armamentística entre la OTAN y el integrismo islámico. Rota es punta de lanza ante escenarios que exijan un despliegue inmediato y Obama quiere conocer el terreno. Sabe que el futuro de la seguridad de Europa se juega en Rota. Seguro que ya nadie duda de las razones de su visita.

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