El Pinsapar

Enrique Montiel /

Que vienen

SI no tuviéramos bastante, tras ver las lágrimas de la ministra italiana, que no fueron lágrimas de cocodrilo, esto ya es poner el oído que vienen los bombarderos. Tanta amabilidad, tanto hablar todos los días con Rajoy, tanta sonrisa y buenas maneras, tanto impecable traspaso de poderes, tanto tanto, tiene un cariz pero preocupante. Digo si hablamos de los 330 mil millones de euros de deuda pública (aparte la deuda del público, claro). Porque si a la cantidad desorbitada le añadimos los cinco millones de parados, concluiremos con la vieja sentencia: que mal color tiene la orina del enfermo... Y por eso esta cortesía con quienes hasta ayer mismo hacían una oposición que consistía en decir No a todo y no meter el hombro para sacar el país adelante -nos han dicho. Porque van a sentarse que se van a revolcar de risa cuando esto cruja, que va a crujir, que nadie lo dude. Más que nada por los que se están ya tirando al monte, como Cayo Lara y su "movilización permanente", y los que se pueden ver empujados a hacer lo contrario de lo que piensan por la ilógica de las cosas, como Cándido y Toxo, que saben perfectamente de qué va esto. Y Artur Mas, y lo del Norte. Más todas las historias de la historia del poeta Gil de Biedma.

Vienen los bombarderos. Si nos hacemos todo oídos escucharemos el rugido de los motores, es un runrún constante que no baja ni con la caída al nivel de los 300 de la prima de riesgo, que de verdad que no es de Cádiz, como dicen algunos cachondos. Ya están haciendo "caja" los que han creado la turbamulta y aquí todos vamos a pasar por esa caja a pagar la "quotaparte" (que gusta decir a FG). Son las cuentas que debe estar haciendo Rajoy o que el nuevo presidente ha ordenado que le hagan para ayer mismo, no para mañana. Y esas cuentas dan el cante de este "ejemplar" traspaso de poderes de hablar todos los días el Saliente y el Entrante, y la que está pasando el bueno del ministro Jáuregi con Soraya y sus colaboradores, que lo tienen breado pidiéndole hasta los número de teléfonos móviles de la oficina menos significativa del Estado. Por poner un ejemplo.

La receta es la portezuela de la parte de abajo del bombardero, por donde larga los pepinos. ¿Quién va a llorar aquí? No veo yo a Soraya soltando lágrimas sino apuntando directamente a lo que Jáuregui le ha estado diciendo. Más que nada porque se han puesto el hábito de salvarnos, o se lo han adjudicado. Cuando Rajoy sólo es un hombre, como le recordaban a los caudillos romanos invictos, que no se le olvide. Y los bombarderos los carga el diablo.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios