El pinsapar

¿Lo que viene?

Todo ha valido hasta lograrlo. Es que hasta lo han dicho recientemente, ahora toca 'limpiar' de españoles Cataluña

Nadie podrá decir que no estamos avisados. Lo estamos, suficientemente. Hasta el punto de que mucho de lo que nos pueda ocurrir, muchos lo han venido diciendo con antelación. Quejarse no tendrá sentido, pues. Ante esta perspectiva, demostrada de nuevo en las elecciones del domingo, ¿vamos a estar preparados o no tendremos mascarillas, ni respiradores, ni camas de UCI suficientes, ni vacunas, ni el temor de Dios suficiente para no hacer el gilipollas en las calles, las terrazas, los pisos camuflados para el cachondeo de muchos que dos o tres semanas más tarde agonicen en los hospitales después de haber contagiado a medio mundo? Tú no lo crees, seguro, pero yo pienso que van muchos al precipicio voluntariamente. Voto a voto. Libremente. Lo han conseguido, nos han convertido en sus enemigos, en sus opresores. Sus libertades han sido secularmente sojuzgadas por 'los españoles', entre otras cosas porque han logrado su objetivo primero: una cosa es España y otra Cataluña. Hay un 'ellos', que somos 'nosotros', y un 'nosotros', que son 'ellos'. Todo ha valido para conseguirlo. Es que hasta lo han dicho recientemente, ahora toca 'limpiar' de españoles Cataluña. En alguna oficina oculta debe haberse elaborado un plan siniestro para esta 'limpieza', hago con mi ropita un lío y el campo no tiene llave. No será una improvisación. Casi nada está siendo una improvisación. Sabían que habría una abstención brutal, que minorías amplias condicionarían el resultado final de un proceso que no termina. Como sabían del ascenso de Vox, el resultado irrisorio de los populares, el desastre de Arrimadas, con la perdida de un millón de votos menos de cuatro años después. Lo sabían. El hecho de que hayan dividido el mundo en dos, constitucionalistas e independentistas, ya representa un triunfo de su filosofía. Como saben lo que viene. A taimados, no les ganan. Por eso habría que estar trabajando en el día después. Digo Urkullu y digo todos los demás, que serán perjudicados en función de cómo preparen sus defensas del fenomenal ataque que les viene encima. Porque caerá la economía, aumentarán los conflictos sociales, se dividirá más todavía la sociedad española. Y veremos alejarse otra balsa de piedra en medio del mar. Finalmente, se logrará. Nacimos por agregación -Navarra (1515) fue la última tierra incorporada a la Monarquía hispánica- y moriremos por segregación. Antes habrá indultos, se cambiarán las leyes, se hará lo que sea para seguir en el espejismo de una presidencia de un gobierno de un Estado fallido. Incluso la ensoñación de una III República presidida por el actual inquilino de la Moncloa puede convertirse en una pesadilla pavorosa, lo sería de nueve naciones, de tener razón Iceta. Ayer empezó.

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