Línea de fondo

jesús Guerrero

¡Qué vergüenza!

MENOS mal que no le han concedido a Madrid ser sede de los Juegos Olímpicos de 2020 porque a ver cómo iban a explicar lo de la sentencia de los Paralímpicos de baloncesto. De vergüenza.

Más allá de teatrales discursos en inglés, de votos comprometidos que no llegan y de la prepotencia de sentirse ganadores que les hacen caer del guindo desde más arriba, el hecho de que tengamos o hayamos tenido presidentes de federaciones como el protagonista de esta historia es para que no nos dejen presentar más candidaturas. Aunque para qué, si ya hemos conseguido todos los beneficios que se esperaban de ser candidata olímpica según la alcaldesa de Madrid, a pesar de que no haya explicado cuáles eran sus expectativas.

El antiguo presidente de la Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales ha sido condenado por seleccionar a falsos paralímpicos. España consiguió una medalla de oro en baloncesto en los Juegos Paralímpicos de Sidney 2000 con dos jugadores con discapacidad y otros diez falsos discapacitados, entre ellos un periodista que conocía las irregularidades y que buscaba demostrarlas, aunque acabó imputado por los hechos.

Ayer se conocía la sentencia, que condena al ex presidente de la Federación a una multa de 5.400 euros. Ya había devuelto los más de 140.000 euros en subvenciones que se había quedado la Federación, a pesar de estar destinadas a los deportistas supuestamente discapacitados. Estaban imputados él y otras 18 personas, aunque finalmente las partes debatían llegar a un acuerdo por el que la Fiscalía retiraría los cargos contra todos a excepción del ex presidente, que asumiría todas las responsabilidades. Así se ha hecho, 13 años después y arrastrando la credibilidad del deporte para discapacitados, lo que lo hace especialmente recriminable, si no ya penalmente, sí desde un punto de vista social.

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