Crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

Un verano atípico

EL Rey está de guardia en Marivent, visita el club náutico de Palma, pero no compite en el Aifos; ni siquiera sabe si podrá viajar a Río o hacerse una escapada con la Reina a una costa recóndita. Es un verano atípico. Está a la espera de que Ana Pastor, o Rajoy, que es la misma persona pero con distinto sexo, fije la fecha del debate de investidura, una sesión que amenaza ser degradada a una mera confirmación. Felipe VI no ha invitado a Rajoy a Marivent para el tradicional despacho del verano, hay enfado con quien aceptó un encargo con más condiciones que compromisos. Rajoy quiere conseguir su investidura a martillazos, el PP cometió en junio el mismo error que en enero: confiar a los prohombres del PSOE y a los barones silentes el abizcochamiento del partido, pero el Comité Federal no se reblandece ni con Felipe ni con Zapatero. El PSOE no impedirá la investidura de Mariano Rajoy si éste suma 170 votos, los suyos más los de Ciudadanos y Coalición Canaria; entonces, Pedro Sánchez cederá, no sin antes ver al presidente pasar por dos o tres votaciones adversas en el Congreso. Y es bueno que así sea: con Ciudadanos, el PP se asegura un aliado para echar andar los presupuestos y una legislatura fructífera. Y, mientras, el PSOE se podrá zambullir en su congreso, ahora que Podemos le deja libre la izquierda hundido en las miserias más bajas.

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