en la terraza

Emilio López

Las varas de medir

Es verdad que no hay dos varas de medir idénticas. Ahí están los políticos, que son los mayores expertos en demostrarlo como estamos comprobando con la crisis que nos azota, porque si no fuera porque cada uno de los partido mayoritarios utiliza la suya ya se habrían puesto de acuerdo para adoptar una fórmula que permita al menos que los ciudadanos sigan pagando con tranquilidad el recibo del seguro de decesos - la letra del chalé, que decía mi madre -, que se está convirtiendo en casi lo único seguro que nos está quedando, ya que incluso los que mantenemos el empleo no sabemos si llegaremos a cobrar en su día la jubilación. Pero la prueba más palpable de esas diferencias se producen cuando se trata de valorar un concentración de público, ya sea por una manifestación de protesta o por un motivo festivo. El jueves la manifestación contra los recortes sacó a las calles a miles de personas, que para los sindicatos convocantes fueron más que nunca. Lo mismo ha ocurrido este fin de semana con los actos centrales del Encuentro de Carnavales Iberoamericanos, que de nuevo han llenado las calles de público, especialmente la espectacular actuación andante de Carlinhos Brown, que el Ayuntamiento ha cifrado en 300.000 personas, más de dos Cádiz a lo largo de toda la Avenida. Seguro que fueron muchos los que se manifestaron contra los recortes, aunque debían de haber sido más, y también muchísimos los que presenciaron el desfile de brasileño, pero no tantos como para alcanzar esas cifras. Lo peor es que tampoco se consigue nada inflando la estimación de asistentes tanto a la manifestación como al desfile, e incluso puede resultar perjudicial como sucedió con las barbacoas del Carranza, que estuvo a punto costar un disgusto a la hora de vender las excelencias de la playa Victoria, escenario de aquellas noches de hogueras. ¿No sería mucho mejor dejarse de cifras y reconocer que el acto, reivindicativo o festivo, ha sido un éxito o un fracaso? Ni que decir cuando además las cifras se comparan con las registradas en un acontecimiento similar en alguna otra ciudad del entorno, como ha ocurrido a veces con el número de aviones participantes en el festival aéreo. Lo que sucede es que lo de las cifras vende titulares, que a veces parece que es lo único que interesa, pese a que lo importante no sea precisamente el número.

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