La canción de Mecano decía que las campanadas es el único momento en el que los españolitos hacemos algo a la vez o, al menos, casi siempre. Son los doce deseos para un año que como siempre se llena de buenos propósitos y que poco a poco se van metiendo en el cajón porque, aunque cambiemos de calendario, las malas rutinas permanecen. Es el tiempo en el que pensamos en los retos que nos vienen por delante, en la familia que se va haciendo cada vez más mayor pero que afortunadamente podemos agradecer que cada 31 de diciembre volvemos a estar todos juntos sin que falte nadie. Es el brindis para que todos tengamos salud, una palabra que muchas veces decimos como una muletilla pero cuando las cosas vienen mal dadas en el tema de las enfermedades, uno entiende la palabra en toda su dimensión. Empezamos un año, una década que ojalá que sea siempre mejor que la pasada.

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