EL ALAMBIQUE

Salvador / González / Mateos

La urgencia de las urgencias

NO me apetecía escribir sobre este tema pues peco de reiterativo. Preferiría destilar humor y sátira en este alambique. A comienzos de año, los ilusos reivindicativos como servidor solemos optar por mensajes simpáticos y llenos de alternativas positivas. Además hay un dicho popular que dice "donde tengas la olla, no metas…". Yo, que me gano el sustento atendiendo las urgencias del SAS en la bellísima ciudad de Arcos, sé de las duras consecuencias que puede tener para un profesional pedir la mejora de los servicios sanitarios. Sin ánimo de victimismo, puedo asegurar que denunciar las graves deficiencias y reivindicar importantes reformas para las urgencias y la asistencia sanitaria en Arcos me ha salido carísimo personalmente, en lo económico y en cuanto a persecución laboral. Por el contrario puedo decir, con muchísimo orgullo, que raro es el día que no hay usuarios o acompañantes que me expresan su agradecimiento por los cambios que se consiguieron en las instalaciones y en la asistencia sanitaria de la ciudad de la imponente peña, fruto de una huelga de 'celo y sueño' que realicé hace tres años con el apoyo de casi toda la plantilla

Sin embargo no puedo callarme al ver que, de nuevo, la Junta de Andalucía castiga a El Puerto restándonos recursos sanitarios esenciales. Hace 24 años nos robaron el hospital público al que teníamos derecho. Ahora, con la excusa de una remodelación del ambulatorio, suprimen el servicio de urgencias, dejando a la ciudad sin ese servicio en horario de tarde. En el colmo del descaro, el SAS reduce toda la atención urgente pública al horario nocturno en una esquina de la ciudad, en unas instalaciones que aún resultarían indignas para un pueblecito de la sierra.

Llevé este tema al Consejo General de Participación Ciudadana, presidido por el alcalde, en el que participan todos los partidos y la representación de las entidades asociativas de la ciudad. Por unanimidad aprobamos demandar información al SAS y una atención urgente pública digna ante el volumen de población y del aluvión de visitantes estivales. Sin embargo pasan los días y parece que aquí todos pasan de todo. Nadie se moviliza en serio.

¿Hará falta una tragedia ?

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