La ciudad y los días

carlos / colón

Tras el tupido velo

EL consejero de Justicia e Interior de la Junta publicó una nota rectificando o precisando sus palabras. Y después habló con el padre de Marta del Castillo, que escribió en su Twitter: "Emilio de Llera me ha llamado para disculparse por sus palabras. Aceptadas sus disculpas. Pasemos un tupido velo". El problema es que, por muy tupido que sea este velo, no impide que siga resonando el eco de sus inoportunas y despiadadas palabras. ¿Cómo se puede decir, y más desde su responsabilidad, que "de ninguna manera hay que seguir dando palos de ciego" en la búsqueda del cuerpo de Marta del Castillo; porque "eso vale muchísimo dinero y es una tontería que se despilfarre"? Lo de los "palos de ciego" deja por los suelos a la Justicia y a las fuerzas de orden público que en casi cinco años no han sido capaces, descartando por supuesto la tortura, de quebrar la resistencia del asesino para hacerle confesar la verdad.

Debería considerarse seriamente la suspensión de todo beneficio penitenciario y el endurecimiento de las condiciones de reclusión a quienes no colaboren con la Justicia en cuestiones tan graves como ésta. Este tipo está torturando a la familia de Marta mientras nuestro sistema ultragarantista se lo permite sin tomar ninguna medida punitiva ante su actitud. Ultragarantista, sí, pero sólo para los asesinos, no para las víctimas cuyos derechos y sentimientos son pisoteados por un código penal en muchos aspectos vergonzoso. Y encima a quienes, como Gallardón, pretenden cambiarlo les llaman fascistas y franquistas.

En cuanto a lo de "eso vale muchísimo dinero", lo del "despilfarro" y sobre todo lo de la "tontería", ¿qué decir? Mejor nada. Porque la respuesta sería tan gruesa que vulneraría las leyes con las que se blindan quienes tienen que ver con la Justicia. Da igual que el consejero tenga razón o no (personalmente creo que no la tiene). Lo importante es que su despiadada intervención ha producido una nueva herida a los padres de Marta, si es que les queda un centímetro de piel o de corazón que no les hayan desgarrado. Lo que ha dicho puede pensarse o debatirse confidencialmente, pero nunca decirse en público. ¿Palos de ciego? ¿Despilfarro? ¿Tontería? ¡Cuánto podría hablarse de despilfarros, de tonterías y hasta de meter la mano donde no se debe en la Junta! La empatía y la prudencia no figuran entre los valores que de seguro adornan al consejero de Justicia e Interior.

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