Su propio afán

Una trampita y caen

La declaración de Abascal de 'persona non grata' en Ceuta, ¿a quién perjudica realmente?

En política, como en el crimen, también hay que preguntarse cui prodest (¿Quién se beneficia?). Sobre todo, para detectar al que no, o sea, al primo. El caso de la Asamblea de Ceuta declarando persona non grata de Santiago Abascal es paradigmático.

Comparar a Abascal con Hitler y sugerir que los votantes de Vox pueden ir cogiendo el barco para irse de Ceuta si no les gusta lo que diga Fatima Hamed son disparates tan impúdicos como peligrosos. Pero ni el partido musulmán MDyC ni el PSOE de su memoria histórica van a perder un solo voto por ello. Su electorado lo jaleará.

Vox tampoco resultará perjudicado ni en Ceuta ni en el resto de España. Sus votantes sentirán una ola de solidaridad y reconocimiento, porque, como decía Carl Smichtt, es el enemigo el que nos define. Que los sueños de unos y de otros sean ilegalizar a Vox no lo duda nadie, pero eso tienen que hacerlo los tribunales y, si hay un partido cuidadoso (en los dos sentidos) del orden jurídico, es Vox, como se ha visto en la sentencia del TC sobre el estado de alarma y en la del TS sobre el procés. Gentes que jamás votarán a Vox por legítimas razones políticas empiezan a sentir una viva inquietud con esta persecución histérica, que pone en cuestión a las más exquisitas equidistancias.

Queda el PP, pues. ¿No será el pagafantas de esta historia? Para mí que le han puesto la misma trampita de siempre, y ha caído otra vez. Si Abascal es Hitler, como los populares han avalado con su abstención, gobiernan con los nazis en Andalucía, Murcia y Madrid. Se autodenuncian. ¿Olvidan, además, cuántos de sus votantes tienen un pie en cada partido? A ésos, que el PP se alinee contra Vox con el partido musulmán y PSOE, les repatea profundamente.

Pero la torpeza del PP va mucho más allá. El gran problema de fondo de Vox está siendo exigir más y mejor a los gobiernos del PP que sostiene, porque está moralmente impelido a apoyar la alternancia al PSOE. Que el PP contribuya a la persecución de Vox da mucha más capacidad negociadora a los de Abascal ante sus votantes, que incluso la exigen a estas alturas.

El PP no entiende la nueva política. Ahora que el rival o sus medios te perdonen la vida no vale de nada, aunque a Pablo Casado le sigue haciendo mucha ilusión. Hoy hay que mantener fieles a tus votantes (cumpliendo, sobre todo, con ellos) y no cerrar las puertas a quienes te apoyarán en las ya imprescindibles coaliciones.

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