Crónica levantisca

juan Manuel / marqués Perales

El topo

DESPUÉS de años de letargo, invernales y estivales, se ha despertado el topo que Rubalcaba logró filtrar por entre los muros de la sede popular de la calle Génova. Tiene todo horadado. Tras conseguir la aceptación de sus engañados compañeros, la confianza de sus distraídos jefes y los encantos de una diputada que echa las tardes en FAES, la rata ha conseguido que Carlos Floriano pilote las elecciones europeas. Los otros dos, Arenas y De Cospedal, han quedado anulados como polos del mismo signo, separados por entuertos que el topo ha sabido enredar. En Ferraz, donde los pocos que le quedaban a Rubalcaba esperaban algunas señales del infiltrado tal como Zapatero confió en la recuperación, la esperanza asomó el día que vieron al agente doble acompañando a Cospedal cuando ella presentó su demanda de honor, ahora perdida, contra Luis Bárcenas. "Se lo entregué con estas mismas manos", aseguró el ex tesorero desde la prisión de Soto del Real.

El topo, un crack que revolucionará la novela de espías cuando Le Carré sepa de su historia, ha logrado tejer una red nacional con sus infundios, poses y seducciones, de tal modo que su huella está grabada tanto en declaraciones de ministros como en sedes perimetrales como la de San Fernando, de Sevilla, donde da ánimos todos los días: los tiene convencidos de que Mario Rajoy designará pronto a su candidato a la Presidencia de la Junta. En Moncloa aún no ha podido colarse debido al férreo blindaje con el que la vicepresidenta protege las meditaciones del jefe.

Sin embargo, éstos no son los mayores logros de este hombre (¿o mujer?) que, como Ramón Mercader, fue adiestrado para el engaño desde que cumplió la mayoría de edad. Es cierto que algunos errores del PP sólo se pueden explicar si se conoce su existencia. ¿Cómo, si no, justificar las extrañas coreografías del señor Wert con su toalla cada vez que sale de la ducha? ¿Quién sugirió que los españoles imaginasen su calvo cuerpo tras el higiénico rocío? ¿Cómo imaginar la confianza mariana de la ministra Báñez al comentar las cifras del paro? No, hace tiempo perpetró el mayor de sus engaños: el topo convenció a Juan Ignacio Zoido, el alcalde de Sevilla, de que el candidato socialista a la Alcaldía sería Juan Espadas, el bueno de Juan, que no araña ni con las uñas afiladas, transparente, sin malas intenciones. Zoido aún no sabe que Susana Díaz será presidenta de día, candidata en la sombra, el ánima del supuesto puñal de goma, Triana y Sevilla.

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