Cuando leí que el famoso chef Ángel León extraía sangre de dorada para cocinar me dio un asquito tremendo. Esas cosas, si se hacen, no se deben contar jamás, pero ya sabéis que la cocina, el arte moderno en general, titula con nombres imposibles y da sesudas explicaciones para que consigamos entender algo.

El caso es que el cocinero le saca sangre al pez sin matarlo y además consigue que no se coagule. La cocina se convierte así en quirófano y en laboratorio. Prefiero no enterarme y que me llegue a la mesa un plato suculento. No quiero saber si la oca sufre con el foie, si para hacer morcilla han matado al cerdo tras cumplir su última voluntad o le han hecho una transfusión. Como en el amor, me gusta que me sorprendan, no que me expliquen. Si la cocina pretende ser un arte, tiene que emocionar, tener su misterio. Incluso aparentar lo que no es, como los trampantojos en pintura, creando una ilusión.

Dándole vueltas, cualquiera diría que Ángel León ha estado ensayando con Rajoy su invento de anestesiar con sal marina. Sólo así me explico que Mariano haya permanecido imperturbable mientras Gallardón se cargaba la justicia, la ley del aborto iba y venía según sondeo de votos y la tan esperada y necesaria reforma y adelgazamiento de la estructura del estado y demás organismos territoriales, dormía el sueño de los justos. Valoro el esfuerzo de las medidas impopulares que ha tomado pero, no todo es economía.

El otro día llegó al debate sobre el estado de la nación despierto, se comprende que había pasado el efecto de la anestesia. Antes se tiñó el pelo y se dejó la barba canosa por aquello de las medias verdades. Sacó pecho frente a Pedro Sánchez que lo tenía fácil y venía para hacerse notar aunque sus penas van por dentro y tiene el enemigo en casa.

Ay, Rajoy, reconozco mucho tu labor, pero necesitamos la reforma que no has hecho. Te toca. Sobran la mitad de políticos e instituciones creadas para colocar a esos políticos que sobran, hay que democratizar el sistema electoral con listas abiertas y limitar los mandatos a ocho años, hay que sacar la ley de financiación de partidos para acabar con tanta cosa sucia. Jubila a los que llevan mil años en el PP, no sé si para conspirar, pero que no ayudan nada. Ten cuidado con tu tropa. Hazlo, a ver si te secundan los demás partidos. Hay estragos que reparar. Es una reforma política y moral imprescindible. Tú puedes.

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