En román paladino

RAFAEL / ROMÁN

Todos tesoreros

LA fortuna amasada por Bárcenas es lo más comentado en España. 22 millones de euros en una cuenta en Suiza son más de 3.600 millones de las antiguas pesetas. A los agentes bancarios suizos les manifestó que era el 20% del total de su peculio. O sea, que se le puede suponer un patrimonio astronómico. Una fortuna aparecida súbitamente en la vida política española y sorpresivamente acogida también en la dirección del Partido Popular. Muy tardíamente, por intervención de la justicia y tras múltiples invocaciones a su inocencia por parte de la plana mayor del partido, fue por fin apartado. Una vida honrada de tesorero del PP hace milagros. Todo ganado limpiamente, todo evadido pulcramente y 11 millones de euros con el intento de ser santificados por la amnistía fiscal al 10% cuando todo el mundo paga el triple.

La siguiente revelación, que agota la capacidad de asombro, ha sido la publicación de las anotaciones del tesorero. Una conmoción. Ese librito de entradas-salidas-saldo, a la antigua usanza, va a pesar como el granito sobre el PP. Ya está validado por varios de los anotados, otros manifiestan solemnemente y con palabras hueras que todo es una patraña de los periódicos o una jugada -léase chantaje- de Bárcenas ante su partido, donde ha tenido despacho hasta casi anteayer. La maraña de revelaciones y de querellas no ha hecho más que comenzar, porque el trasfondo de todo es si el caso Gürtel-Bárcenas no es finalmente el de la financiación ilegal de PP. Y eso son palabras mayores. Comporta una grave crisis política, hoy sin salida, que afecta ya a todo el sistema.

En los años 90 el PSOE pasó su propio calvario: fue condenado por financiación ilegal en el caso Filesa. El juez Barbero lo trasquiló y lo pagó en las urnas. Se produjo el vuelco con Roldán y Rubio en la cárcel. El PP, por medio de dos de sus tesoreros, Naseiro y Sanchís, -ambos salieron millonarios del cargo- fue exculpado por unas escuchas anuladas (aquellas de "Estoy en la política para forrarme").

No me encuentro a nadie que no esté indignado, decepcionado, harto o asqueado o todo a la vez. Lo de ¡Basta ya! se ha quedado corto y un gaditano valiente -Pablo Gallego- ha pasado a la acción: ha recogido un millón de firmas en change.org pidiendo el relevo de la cúpula del PP. La otra solución es que nos hagan a todos tesoreros.

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