Me puse mítico hace unos artículos para hablar de los establos de Augías, o sea, de la tarea titánica de limpiar la Junta de enchufados, paralelos y duplicados, que será, talmente, como el quinto trabajo de Hércules, héroe que con justicia poética orna el escudo de Andalucía. Pero ni Juanma Moreno es Hércules ni Juan Marín es Pegaso. Tendrán que ir poco a poco, con suerte, sorteando tentaciones, incluyendo la de la inacción.

La tentación peor vive arriba. Porque es arriba donde tendrán juego. Por abajo, desarticular todo el entramado no será nada sencillo ni desde un punto de vista jurídico (con tantos puestos consolidados y asimilados a la función pública) ni político (con las movilizaciones sociales que llevarían aparejadas) ni laboral. El Servicio Andaluz de Empleo puede haber sido un fiasco, pero la Junta ha sido una gran agencia de colocación y eso no puede revertirse de repente sin reventar las cifras del paro.

Sin embargo, por arriba están los cargos de confianza y los puestos de libre designación. Los más impacientes ya han hecho cálculos y los cuentan por millares. Ahí sí es fácil hacer una revolución inmediata. Son puestos que quedan vacantes de forma directa y los ostentan políticos que tienen asumida su destitución. Con sólo no cubrirlos y aplicar la austeridad y la eficiencia a los nuevos nombramientos, el Gobierno andaluz daría un paso de gigante. Sería un ahorro y una desideologización, y sin meterse para nada en los establos de Augías de todo el organigrama ni en la infiltración política de los mandos intermedios.

¿Cuál es la tentación, entonces? Pues cubrir automáticamente todos esos puestos por los cuadros de los nuevos partidos de gobierno. Eso resulta aun más fácil que los despidos y es una tentación multiplicada por dos al ser dos los partidos pactantes, mirándose de reojo y cada cual con su propia muchedumbre de militantes. Y eso contando con que Vox no diga esta boca es mía. Podría ser peor si se produce un desembarco de políticos profesionales de otras regiones de España.

La primera prueba de fuego de las intenciones del nuevo Gobierno va a estar en los puestos directivos, ahí, en lo más alto, a la vista de todos. Si vienen a adelgazar la administración, lo sabremos enseguida por las plazas sin cubrir, las fusiones de puestos y la promoción interna de funcionarios. Si vienen a emular a los predecesores, asistiremos a un "vete que vengo".

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