el bestiario

Tito / Valencia

Los sin techo

LAS noticias han llevado a nuestros hogares las imágenes de muchas personas durmiendo en la calle, socorridas por muchos jóvenes solidarios que les llevan algo de calor en la fría noche. Y es que hace unas fechas nuestro País ha celebrado el día de los "sin techo". Una fecha o una celebración que ha pasado casi de largo sin ni siquiera raspar un poco en la conciencia de esta sociedad.

La crisis económica no ha traído esta penosa forma de vivir, si esto es vivir, pero indudablemente sí que la situación que estamos viviendo ha multiplicado las personas que esta sociedad ha condenado a vivir de una forma tremendamente injusta.

Hoy hay mujeres, hombres, mayores y jóvenes que se han quedado sin empleo y sin recursos económicos para vivir. Personas que antes han estado bien situados al contar con un trabajo, suficiente para su sustento y el de su familia. Pero la crisis rompe moldes y sobre todo rompe familias conduciéndolas al más absoluto abandono. Las cuentas están muy por encima de los individuos.

Estas personas, porque no olvidemos que son personas, tienen cada una su propia historia muy personal detrás. Pero esto es una cuestión que a esta sociedad no le debe importar, no importa que en pleno siglo XXI, todavía haya ciudadanos que viven peor que algunos animales.

Y ha sido una fecha que ha pasado desapercibida, los ciudadanos, la sociedad tan materializada y tan individualizada que tenemos, pasamos de largo sobre esta situación e incluso a veces nos causa molestias para la vista. Esta crisis económica también ha provocado una crisis de solidaridad y nos ha hecho, quizás sin darnos cuenta menos humano.

Nos sentimos solidarios, quizás dejado llevar por la marea de la moda, cuando ocurren catástrofes meteorológicas extranjeras, pero sin embargo vemos como algo normal encontrar a personas durmiendo en plena calle.

Y hay que preguntarse si hacen lo suficiente los poderes públicos para evitar este mal. Cáritas es la asociación que dedica mayores cuotas de solidaridad y ayudas a los necesitados seguidos de algunos comedores (como el Pan Nuestro de nuestra ciudad) sin relación con lo público. Pero resulta ya insuficiente para tantos como hoy necesitan de la compresión y de la solidaridad. Y hay que preguntarse qué hacemos mientras la política actual consiste en el ahorro del déficit a pesar de llevarse por delante muchas familias.

Todavía recordamos las manifestaciones de un partido político, hoy ganador, en Madrid que al grito de" la familia se rompe" y comandados por un cardenal que juega a la política, llenaba la capital de autobuses de toda España. Cuanta hipocresía porque hoy, los "sin techo" caminan por las calles sin familia y sin futuro, ignorados por una sociedad capitalizada y en plena crisis económica y sobre todo de identidad. Pero todos los poderes públicos son culpables de esta situación. Lo primero es reducir gasto, aunque se lleve a muchos ciudadanos por delante.

Esta crisis esta empobreciendo mas a la sociedad y la globalización ha aumentado más las diferencias entre clases. Ahora nos adentramos hacia unas fiestas que han perdido su religiosidad a favor del consumismo. Se gasta, o gastamos, más de lo necesario incluso más de lo que se debe. Son unas fechas familiares, donde la sociedad se hace por unos días algo solidarios, los famosos hacen sus programas televisivos a favor de alguna asociación de acogida quizás más como reclamo publicitario y no como una forma de pedir un cambio por los derechos a una vida digna.

Las cifras de desempleo son observadas como una estadística sin darnos cuenta de que detrás lleva una tragedia familiar. Cada desempleo lleva el sello de una familia rota, porque la pobreza y el paro causan desesperación y rompen más a las familias que los matrimonios del mismo sexo. Y todavía la política y los partidos se preguntan del porque los ciudadanos cada vez se alejan mas de ellos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios