LÍNEA DE FONDO

Estefanía Escoriza / Eescoriza@diariodecadiz.com

Sin sobresaltos

El cadista va al campo sabiendo que puede pasar lo peor, pero es optimista y la sonrisa no se borra de su cara

HA comenzado una nueva jornada. Pronto veremos la estampa típica en los bares. Domingo por la tarde, la barra abarrotada y el partido de la semana en la tele. Los ojos en la pantalla, bufanda al cuello y cerveza en mano. Aunque a veces sería mejor sustituir esta última por una tila que calme los nervios. Estudios realizados tras el Mundial de Alemania de 2006 demostraron que ver un partido de mucha tensión puede duplicar el riesgo de infarto. Como si no fuera poco el día a día, llega el fin de semana y esperamos con el corazón en un puño que acabe el partido lo antes posible. Y si hay una afición que sabe de corazones encogidos esa es la nuestra.

Los cadistas sabrán muy bien de lo que hablo. Domingo en el Carranza, el equipo amarillo ganando por un tanto, minuto 87, a punto de terminar el encuentro y… gol del equipo rival, que empata en el último momento. Aunque este año parece que el empate nos lo ganamos solitos. Sin embargo, si ese estudio se hubiera realizado en Cádiz los resultados serían distintos. Imagínense un partido en el país germano, con una temperatura media de 6 grados. Todos esos alemanes rubios, tan blanquitos, tan grandotes, con las manos en los bolsillos, y encabronados, evidentemente, porque más que disfrutar están pasando un frío del copón. Si a todo eso le sumamos que su equipo pierde en casa, son motivos más que suficientes para que les dé un ataque al corazón. Pero si analizamos un partido en nuestra ciudad la cosa cambia. El cielo despejado, unos 24 grados, el color amarillo impregnando los alrededores del campo todo el día, una copa en la mano, los amigos. Es un escenario maravilloso para pasar el domingo. Con estas condiciones, ¿podría darle un infarto a alguien? El cadista va al campo sabiendo que puede pasar lo peor, pero es optimista y la sonrisa no se borra de su cara. Porque los gaditanos sabemos encajar las derrotas, los goles, los despidos, el paro, la crisis. Y todo ello sin ningún tipo de sobresalto cardiovascular y sin borrar la sonrisa tal y como dice el eslogan. Así que sonrían.

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