Desde saturno

Jorge Bezares

Los silencios de Román

Hace unos días, el ex presidente de la Junta de Andalucía y vicepresidente del Gobierno y ministro de Política Territorial y Administración Pública, Manuel Chaves, explicó que su presencia en las listas electorales socialistas de cara al 20-N era una especie de acto heroico ante un partido que hacía aguas. Casi sin querer, en las antípodas de su comportamiento, situó al actual presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, que había decidido unas semanas antes no concurrir a los comicios tras encabezar en 2004 y 2008 la lista socialista por Toledo. No salió muy bien parado Chaves, que, consciente de la metedura de pata, intentó arreglarlo pero lo estropeó más, si cabe, al mantener que no había dicho lo que, sin ningún género de duda, dijo alto y claro. Puede que, a pesar todo, Chaves tenga razón y el ex presidente castellano-manchego se esté comportando como una rata que abandona el barco cuando las vías de agua abiertas por ZP y cía. amenazan con mandar al PSOE a la oposición con poco más de un centenar de diputados -ahora cuenta con 169-. Pero Chaves tiene ejemplos cercanos de comportamientos bien diferentes. Rafael Román, un antiguo colaborador y amigo, no va poder mantenerse en el barco porque la actual ejecutiva provincial del PSOE lo va a tirar por la borda. Por lo publicado en la prensa, gracias a la discreción del compañero fuentes, el político chiclanero, uno de los referentes históricos del socialismo democrático gaditano, no es persona de confianza de la dirección que encabeza Francisco González Cabaña. Visto lo visto en los últimos comicios municipales, en los que esa cúpula provincial despeñó al PSOE hasta hacerle perder honra, Diputación y papeles, no contar con sus favores y simpatías debería ser un certificado de calidad para integrar una lista electoral medianamente votable por un electorado de izquierdas desafecto, en tocata y fuga. Pero, a pesar de que la afrenta es de grana y oro y va a dejar a los votantes románticos huérfanos, me da que Román no va a emular a la ex ministra Carmen Calvo, una militante socialista con poco más de un trienio, con una gran rajada contra sus compañeros y verdugos, aunque pudiera escribir un detallado libro sobre traiciones y traidores, con mucha letra pequeña. A veces los silencios resultan más lapidarios que los titulares a cinco columnas, pero, en el caso de Román, además, establecen diferencias, unas diferencias clamorosas con las ratas, los heroicos avistadores de ratas y los conmilitones que sólo los políticos valientes, honestos e inteligentes pueden marcar sin decir ni pío. Ni falta que hace.

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