Por la sierra

Con Caballero Bonald todos fueron siempre buenos recuerdos, gratas jornadas y copas de amontillado

Fue el propio Caballero Bonald el que lo contó, … va una partía / por la sierra Morena va una partía / el capitán que los manda / González Byass. El señorito pidió un cante por serrana, que no se suele cantar mucho, pero era el señorito. Por agradar, el cantaor sustituyó el José María de la letra original por el González Byass. No tuvo mucho éxito porque lo invitaron a salir de la casa de inmediato, ignoraba que José María era El Tempranillo, jefe de la partida de bandoleros. Aquellas jornadas por la sierra de Cádiz dieron para mucho, Francisco Menacho nos juntó a escritores y poetas y nos mostró el esplendor humilde de la sierra de Cádiz, de la que entonces era militante desde la Delegación del Gobierno de la Junta y hoy lo sigue siendo con una máquina de fotos. Aquella nómina la formamos José Manuel Caballero Bonald, Fernando Quiñones, Pilar Paz Pasamar, Jesús Fernández Palacios, José Ramón Ripoll, Juanjo Téllez y y0. Grazalema, Ubrique, Setenil, Villamartín, Zahara de la Sierra… En Prado del Rey, donde pernoctamos una noche, en la barra del bar del hotel, Fernando Quiñones nos cantó por seguiriya. En el desayuno del parador de Grazalema Pepe Caballero Bonald nos informó del accidente que costó la vida a Lady Diana. Antonio Mateos, alcalde de Grazalema, una persona extraordinaria, nos llevó hasta el corazón del Pinsapar. El esplendor de la sierra, sus pueblos maravillosos y acogedores, asistían al anochecer a nuestros recitales y lecturas. En ocasiones me sentí como aquellos actores de La Barraca llevando el teatro clásico por los pueblos olvidados de Castilla. Fueron días inolvidables. Ripoll y Fernández Palacios son dos grandes poetas muy divertidos, Quiñones nunca defraudaba, Pilar Paz ponía su extraordinaria personalidad, su amistad de hierro con los dos maestros. Es verdad que uno acude a los buenos recuerdos o perece en la melancolía. Con Caballero Bonald todos fueron siempre buenos recuerdos, gratas jornadas y copas de amontillado, palo cortado o soleras buenas. Confieso que he bebido, decía Juancho Armas Marcelo del grupo de escritores que levantaban el edificio de una nueva España era posible. Estábamos siempre juntos, pasamos mucho calor y dormíamos en las habitaciones cuasi conventuales de los hoteles de la Diputación, pero pienso ahora y siempre lo he pensado que fuimos felices, hacíamos algo insólito, Menacho había dispuesto que lleváramos los poemas y los relatos y las palabras a las gentes de esa geografía mágica de Cádiz. Fernando se fue hace un tiempo ya y ahora se ha ido Pepe Caballero Bonald. Se han llevado esos días de luz y esas noches de versos y prosas y dichos por la sierra. Descansa en paz, amigo.

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