TRIBUNA LIBRE

Álvaro Moreno / De La Santa

El segundo naufragio de Las Mercedes

IMAGINEMOS que una empresa cazatesoros estadounidense encuentra un barco hundido lleno de oro y plata en las aguas de las Illes Medes, L'Estartit, en Girona. Con prontitud y astucia, lo conducen fuera de España para su expolio comercial. Desatada la alarma social, las autoridades catalanas deciden acudir a la Justicia para salvar el tesoro. Después de una larga y dura batalla legal encabezada por la Generalitat y el Gobierno de España, la Justicia ordena que el tesoro se devuelva al territorio donde fue encontrado. Una vez aquí, el Ministerio de Cultura ordena que el tesoro del barco, encontrado en aguas catalanas, con un propietario original catalán y peleado por la Generalitat, se exponga de manera permanente en la comunidad de Murcia, en la ciudad de Cartagena.

¿Se creen esta historia o piensan que me la he inventado? ¿Se atrevería el Gobierno de España a plantear, si quiera, sacar ese tesoro de Cataluña? ¿Lo aceptaría sin más la Generalitat? ¿Lo aceptarían sin más los catalanes? Pues, nosotros, humildes y obedientes andaluces, sí. El Gobierno ha decidido que el tesoro de Nuestra Señora de las Mercedes se vaya finalmente al Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena. Y nosotros aquí, en Cádiz, en Andalucía, seguimos a lo nuestro, componiendo cuplés y haciendo de bufones para el resto de España.

No hablo de nacionalismo andaluz o de demagogia emocional que defiende el terruño de cada uno enfrentándolo con el otro, no. Hablo de nuestro casi único motor económico y cultura que nos queda, el turismo. Se nos va una oportunidad más de dinamizar la Bahía gaditana con una oferta cultural y turística que nos saque de la ruina. Ir construyendo juntos un gran polo de atracción turística que gire alrededor de las industrias culturales.

No es cierto que en Cádiz no haya un lugar para el tesoro de Las Mercedes. Entre otros, se puede usar el balneario de La Palma, sede del Centro de Estudios Arqueológicos Subacuáticos, o habilitar una de las muchas casas señoriales abandonadas en esta ciudad.

En mi opinión, la siempre luchadora alcaldesa de la ciudad, debería usar toda su influencia para frenar este desatino. No basta con lamentarse y echarle la culpa, en esto también a la Junta de Andalucía. Quien se ha llevado de Cádiz el tesoro de Las Mercedes es el Ministerio de Cultura del Gobierno de su compañero de partido, el señor Mariano Rajoy. Ese es el hecho. Por cierto, a Cartagena, donde también se llevaron la Escuela de Suboficiales que estaba en San Fernando. De Cartagena Federico Trillo, embajador ahora en el Reino Unido, desde donde se encargó personalmente de que una andaluza no formara parte de la Cámara de Comercio Exterior en Londres. Pero, bueno, esto es pensar mal y no estamos para eso. ¿O sí?

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