El año comienza con un dato nefasto. En Cádiz, la sangría de habitantes no cesa. Mil menos en los últimos doce meses y 10.000 menos que hace una década. La mayoría de ellos se han marchado por falta de oportunidades laborales o se han mudado a otras poblaciones con viviendas más baratas. Y esos 10.000 menos se dejan sentir. Y tanto. Una cifra considerable de personas que no tributan en la ciudad y que no hacen gasto. No es de extrañar el elevado número de comercios cerrados. Diez mil consumidores menos. Ahí es nada. Mientras tanto, nadie da con la tecla. Nos abandonan los jóvenes y la natalidad sigue en descenso. ¿Qué le espera a Cádiz en los próximos años? El envejecimiento (más aún) de su población. Una ciudad sin juventud no tiene futuro. Vamos a tener que parodiar ese genial cartel que colgó un bar en plena crisis: 'Se necesitan clientes, no hace falta experiencia'. Basta con cambias clientes por habitantes.

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