Opinión

Pablo / garrido / sánchez

Ya no es sacerdote

EL lenguaje conforma y crea la realidad. La palabra construye pensamiento y dispone modos de pensar. No es cierto que alguien debidamente ordenado, por el hecho de haber sido dispensado del celibato, y se haya casado, deje de ser sacerdote; sin embargo no son pocos los que por un mal empleo de los términos llegan a considerar que el cura puede dejar de serlo. La confusión entre los católicos en general es notoria, pero la causa de esa situación está originada por la contradicción de la postura oficial de la Iglesia con la verdad fundamental. Al hilo de la petición de dispensa del celibato, y una vez concedida, la autoridad eclesial obliga a firmar la reducción al estado laical, contradiciéndose a si misma. Contra la postura protestante, el Concilio de Trento, sentencia de forma categórica, que el sacerdote nunca podría ser considerado como un laico. Esta postura la adopta la Iglesia Católica frente a la postura de los reformadores protestantes, que redujeron la condición sacerdotal al sacerdocio común de los fieles.

La reciente renuncia de Benedicto XVI al papado es un hecho a tener en cuenta a la hora de considerar la renuncia al celibato por parte del sacerdote que solicita la dispensa del mismo. Es cierto que la renuncia al ejercicio del papado y lo tocante al celibato son cuestiones distintas, pero tienen en común el hecho de la renuncia. La posibilidad de renuncia por parte del Papa ya ha pasado de ser algo considerado en el Derecho Canónico para convertirse en un presente concreto, pues la renuncia del actual pontífice tiene unas características del todo singulares. Benedicto XVI apoya su decisión en la escasez de fuerzas para llevar adelante su cometido. Este mismo argumento está presente en la práctica totalidad de los sacerdotes que solicitan la dispensa del celibato renunciando al mismo. El sacerdote en este caso considera que no puede afrontar el ministerio en las condiciones que la Iglesia dispone. Pero es sabido que el ministerio sacerdotal es compatible con el matrimonio, y el impedimento es una ley eclesiástica, que puede ser modificada sin perjuicio de la esencia del sacramento del Orden Sacerdotal. La renuncia de Benedicto XVI es un verdadero acto profético, que denuncia una situación existente y anuncia una época nueva para la Iglesia Católica. En adelante las cosas no van a ser igual. Parece ser que Joseph Ratzinger va a seguir llamándose Benedicto XVI, y da a entender que el carácter de primado de Pedro no lo pierde. No es solamente obispo emérito de Roma, sino que sigue conservando la designación expresa del Señor para confirmar en la Fe a sus hermanos; pero la situación ha llegado a un punto de gravedad tal, que aún manteniendo su gran lucidez intelectual y capacidad de gobierno no encuentra la respuesta adecuada para llevar adelante el cometido que considera necesario, por lo que su renuncia representa una verdadera denuncia ante la cual todos los sectores de la Iglesia debemos de tomar nota. De manera resumida Benedicto XVI ha dejado oír su queja, que se sintetiza en la división interna de la Iglesia y en la división de los cristianos en múltiples iglesias.

El clero en la Iglesia Católica presenta una fractura de grandes dimensiones. Existen ciento cincuenta mil curas secularizados, que han sido sacados de la fraternidad presbiteral por haber considerado que no podían ejercer el ministerio al margen de la ley eclesial del celibato. ¿Con qué autoridad moral se puede presentar la Iglesia Católica ante los anglicanos u otras confesiones cristianas para buscar la integración, cuando sus pastores están casados? Aproximadamente son cuatrocientos mil los curas en activo en todo el mundo, y el total con los secularizados estaría en quinientos cincuenta mil, pero la Iglesia Católica prescinde del treinta por ciento, aproximadamente, de sus activos ministeriales, en una flagrante contradicción con el Evangelio. ¿Por qué Jesús de Nazaret dio cabida en su grupo de apóstoles a hombres casados y la Iglesia Católica los excluye de la fraternidad presbiteral?.

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