Las revistas de Pepe Oneto

A esa Transición (que hoy es considerada modélica en todo el mundo menos en España) contribuyó el isleño Oneto

En las necrológicas por el fallecimiento de Pepe Oneto se ha resaltado su aportación al periodismo democrático en España. Fue un personaje importante en los años de la Transición, porque supo encauzar el protagonismo de las revistas políticas en España, para crear una opinión justa y proclive al consenso. Esto hoy no se entiende. Por eso, es justo elogiar la aportación del periodista nacido en San Fernando. Y no se entiende porque aquellas revistas políticas no existen, y las redes sociales están marcadas por intereses partidistas y frikis sin criterio. La Transición se entiende mejor consultando antiguas revistas, como Cambio 16 y Tiempo, de las que fue director Pepe Oneto desde 1975 a 1996, más de 20 años entre ambas.

La democracia abrió una ventana en España, a trompicones, y se asomó a las revistas. Ya se notaba en el franquismo, a principios de los 60. Había una crítica al régimen disfrazada con el humor de las revistas satíricas. Primero con La Codorniz, que tuvo una evolución cada vez más punzante, y después con Hermano Lobo, más evidente.

Pero, en 1962, la revista de espectáculos Triunfo empezó a incluir contenidos políticos, que serían más influyentes con la dirección de Víctor Márquez Reviriego. En ella publicaron Eduardo Haro Tecglen y Manuel Vázquez Montalbán, entre otros próximos al PCE, en lo que fue un anticipo de la Junta Democrática. En 1963, Joaquín Ruiz-Giménez promueve Cuadernos para el Diálogo, con el espíritu de la democracia cristiana, que fue fundamental para el cambio en España. También se incorporaron firmas próximas al socialismo, como Gregorio Peces-Barba, y otros que estarían en el origen de la Plataforma Democrática.

Esas revistas fueron posibles en el franquismo de los 60 porque Manuel Fraga suavizó la censura en sus tiempos de ministro. Aunque los de la memoria histórica no lo sepan, también había algunos del régimen buscando la evolución desde dentro. Algo así ha pasado, por el otro extremo, en China, que es ahora el país comunista más capitalista del mundo, y empezó siendo maoísta.

Es lo bueno que tienen las transiciones, que hacen lo mismo, pero sin una revolución ni una guerra civil. Es decir, sin muertos por las calles, excepto los asesinados por terroristas. A esa Transición (que hoy es considerada modélica en todo el mundo menos en España) contribuyó el isleño Pepe Oneto, dirigiendo Cambio 16 y Tiempo, dos revistas que ayudaron a normalizar la democracia. Después se perdieron las revistas políticas, y los consensos, y tantas cosas.

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