La esquina

josé / aguilar

La reforma de la Administración

VENGO oyendo hablar de la reforma de la Administración prácticamente desde que nació la comunidad autónoma andaluza. Todos los consejeros con competencias en la materia -unas veces era el de Presidencia, otras el de Hacienda, otras el de Gobernación y otras más el de Administración Pública- han tomado como bandera y compromiso la necesidad de reformarla, agilizarla y acercarla al ciudadano y se han comprometido a impulsarla durante su mandato.

Las competencias han pasado de una consejería a otra como una patata caliente y el resultado es que la reforma nunca se hizo. Más aún: mientras más se subrayaba su necesidad más aumentaban las carencias y debilidades de la Administración. El problema ha crecido conforme han engordado las estructuras burocráticas de la Junta hasta conformar un sector público exageradamente abultado e ineficiente.

A los órganos habituales del poder autonómico se han añadido un sinfín de empresas públicas, entes, consorcios observatorios y demás, todos ellos con sus correspondientes presupuestos y plantillas. Con las sociedades digamos instrumentales se ha creado una Administración paralela, integrada por más de veinte mil empleados que no tienen la condición de funcionarios ni han sido seleccionados con los criterios de mérito, capacidad y publicidad. Enchufados, según algunos sindicatos funcionariales.

Los imperativos de control del déficit, la propia ineficacia de este elefante administrativo y las denuncias de clientelismo han incitado a los gobernantes a dar una respuesta al problema. Ha sido una respuesta de libro. Del libro en el que se escriben los escaqueos y la ganancia de tiempo: vamos a crear una comisión. Esto es lo que prometió la presidenta Susana Díaz durante su discurso de investidura en septiembre pasado. Una comisión de expertos que elabore un informe sobre la Administración paralela y llegue a unas conclusiones para hacerla más eficiente. Estas conclusiones -se supone- servirían de base para la reforma que el actual Gobierno andaluz se comprometió a acometer por boca de su presidenta.

La comisión iba a formarse antes de concluir 2013. Han pasado más de seis meses y no se ha constituido. Y cuando al fin se constituya, ¿cuánto tardará en hacer el informe? A este ritmo, antes acabará la legislatura que ellos.

Ya se dijo: si quieres eternizar un problema, crea una comisión que lo estudie.

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