Fernando Grande- Marlaska

Ministro del Interior

En recuerdo de un hombre de consenso

EL año 2018 fue rico en homenajes a la Constitución. El texto legal que ha propiciado los mejores años de la vida de los españoles cumplía cuatro décadas y José Pedro Pérez-Llorca vivió esa celebración con la intensidad que merecía, recibiendo con buen humor y paciencia el reconocimiento de todos los que deseábamos agradecerle su decisiva aportación a nuestro bienestar colectivo.

Tanto en el homenaje que le rindió el Congreso de los Diputados el día 6 de diciembre como en el del Tribunal Constitucional, la potencia intelectual de Pérez-Llorca, que sabía combinar siempre con una sana dosis de retranca gaditana, seguía generando la admiración de los presentes.

Su imagen ocupando un lugar de honor en el hemiciclo junto a Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón estuvo cargada de emoción. Queda para la Historia la foto de aquellos tres hombres con ideas políticas diferentes que, junto a los ya fallecidos Gabriel Cisneros, Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé y Manuel Fraga, fueron capaces de sentarse a dialogar en un momento político y social enormemente complejo.

El recuerdo de todos ellos presidió aquel día el Congreso. No desde un sentimentalismo vacío. En esa misma Cámara donde hemos visto tantos enfrentamientos partidistas se entiende mejor que en ningún otro espacio el valor del consenso y los esfuerzos que son necesarios para llegar a él. Los siete padres de la Constitución nos dieron en su día una lección de lo que significa negociar, acordar y ceder; porque cuando desde nuestra realidad democrática actual hablamos de consenso, parece que olvidamos que los acuerdos que dieron lugar a la Carta Magna se alcanzaron partiendo de posiciones muy distintas, y sin embargo todos los ponentes constitucionales hicieron grandes renuncias en beneficio del bien común.

No creo que con el paso de los años ninguno de ellos haya lamentado esas renuncias. Al contrario, he escuchado a José Pedro defender con convicción el logro que supuso crear un marco de convivencia al que nadie podría haber aspirado cuando España era un país que comenzaba a salir de una dictadura y quedaban por delante muchas heridas que restañar.

Por eso, cuando se despide a una persona tan valiosa como José Pedro Pérez-Llorca lamentamos todas las ocasiones perdidas de disfrutar de su compañía y de su sabiduría democrática. Mientras los celebrábamos, podía parecer que los homenajes a la Constitución y a quienes la hicieron posible eran muchos, pero nos faltó alguno más.

Siempre sentiré que no pudiera acompañarnos el día en que le concedimos la Medalla de Plata Honorífica al Mérito Policial junto los otros padres de la Constitución y a una ‘madre’, la diputada de la legislatura constituyente y única mujer en la comisión Constitucional, María Teresa Rivera.Ese día Pérez-Llorca no pudo estar con nosotros por una pequeña indisposición. Con la espontaneidad que lo caracterizaba, se excusó por encontrarse convaleciente de un catarro que le había contagiado uno de sus nietos.

Con esa sencillez para desenvolverse en las ocasiones más solemnes, recorrió José Pedro Pérez-Llorca una trayectoria humana apasionante. Hombre de su tierra y de mundo, abogado de prestigio y amante de la cultura, nos dejó a todos los españoles un legado único: los pilares para una convivencia basada en el diálogo y la moderación. Los pilares que permitieron construir la mayor época de paz y prosperidad que ha vivido España y que nos han permitido ser el país moderno, abierto, plural y diverso que es hoy. Un país en el que todas las personas pueden disfrutar de los derechos y libertades que conciernen a un Estado democrático y de Derecho.

Ahora nos corresponde a nosotros honrar su memoria respetando más que nunca ese legado y seguir trabajando para que nuestro país continúe siendo un lugar del que sentirnos orgullosos. Como orgullosos nos sentimos de ese gran hombre que fue José Pedro Pérez-Llorca.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios