Hay muchas formas de convertirse en servidor público. Quizá la política sea la más directa, pero no es la única. Eduardo González Mazo, rector de la Universidad de Cádiz durante estos últimos ocho años, ha realizado una labor tan completa que ha traspasado el ámbito meramente educativo para mejorar la ciudad en general. Su tesón debe servir de ejemplo para quienes ven en lo público una oportunidad de enriquecimiento personal. Como el tiempo es el mejor juez, el futuro colocará a González Mazo donde se merece, pero no por ello hay que dejar de decir que la UCA es mucho mejor universidad ahora que cuando tomó sus riendas una calurosa mañana en el Palacio de San Telmo acompañado de su familia. Entonces, entre anécdota y anécdota, prometió trabajo, constancia, esfuerzo, diálogo y pasión. Ocho años después, y con algunas canas de más, ha cumplido su promesa con creces.

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