A tu vera

José Antonio / Vera Luque

Qué me lo quitan de las manos

ACABO de pasar por delante de la puerta principal del Teatro Falla. Curioso. Al menos contabilicé tres grupitos de mozos y mozas retratándose con el coliseo de fondo, cual pirámide de Keops. Eso no es todo. Mientras descargaba material para la actuación, la puerta trasera se mantenía abierta de par en par, y los forillos levantados, provocando que desde la calle se pudiera observar la preciosa vista de palcos, butacas y demás, animando a más público aún a entrar y retratarse. El Falla, a sus cien años, se ha convertido en un fetiche para todo aquel enamorado del Carnaval de aquí y más pallá. Es el Wembley de las coplas, algo casi mágico. Y digo yo que no le sacamos partido apenas. Digo yo,¿enn?

Porque yo me pongo en el pellejo del forastero que ve el Falla desde fuera, y flipa en colorines, y debe ser una sensación parecida a la mía cuando me pego un safari veraniego y paso a la verita de algún estadio de fútbol reluciente. Yo, reconocido friki balompédico, no dudo ni un instante en pagar la visita al estadio, con museo incluido, y tienda de souvenirs. Así me he empapado alguno de los gordos de Europa. Y por diez euritos, por ejemplo, he tenido el placer de visitar el vestuario del nuevo Da Luz de Lisboa, o el palco de San Mamés. Y yo que flipo. Y me pregunto ¿Por qué no se hace algo parecido en el Falla? Visitas guiadas a los camerinos repletos de anécdotas, a los palcos y oficinas, a los bajos del escenario, y al mismo escenario en sí, desde donde los visitantes podrían entonarse hasta una coplilla sandunguera, y ver hecho realidad su sueño de "pisar las tablas".Mil cosas.

Luego,esta actividad anual, se podría ver reforzada por un operativo de merchandising o como se diga, el mes de Concurso. Autobuses y autobuses vienen durante la preselección, y el único recuerdo del Carnaval de Cádiz que se llevan es una foto hecha en un móvil, mientras los alrededores y el propio hall de entrada, se encuentran sin exornos, ni florituras carnavalescas, que animen el cotarro. Ni un miserable hilo musical en la entrada con los pasodobles de Paco Alba orquestados, que te metan en faena nada más entrar.

Digo yo , ¿en? Que no sé. Que veo yo el Falla mustio, para ser el tesoro que más de uno lo considera. Que no pasa nada por colocar un puestecito con mecheritos, pitos de Carnaval, y recuerdos de agrupaciones. Todo es tan protocolario, tan serio, tan formalito…

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