El catamarán

Rafael Navas Rnavas@diariodecadiz.com

Ya no queda tiempo libre

EL anuncio de la demolición del edificio de la residencia de Tiempo Libre, en plena playa de La Victoria, se suma al debate abierto en la ciudad acerca del futuro de muchos de los edificios que han formado el perfil o skyline de Cádiz a lo largo de las últimas décadas. Estamos ante un edificio de enormes proporciones en un lugar privilegiado de la capital y eso conduce inevitablemente a que haya opiniones acerca de todos los gustos tanto en el hecho del derribo en sí (habrá que dar solución a los negocios afectados) como en lo que hacer sobre el goloso solar que ocupa. Que el edificio se encuentra en mal estado es algo que no deja duda en los informes técnicos. Volver a construir es en este caso, como en la mayoría, más barato que una rehabilitación que además es imposible. Aunque ya saldrá alguien, no lo duden, que defenderá el valor arquitectónico del edificio y que iniciará una recogida de firmas para su mantenimiento. Eso forma parte ya de la idiosincrasia de esta ciudad. Hasta el edificio de la Capitanía Marítima se ha sumado a ese debate que se abrió con el derribo de la Aduana, que ha contagiado ya para los restos a cualquier cosa que se quiera tirar en Cádiz, desde un edificio hasta un kleenex. Pero lo que han de plantear derribos necesarios como el de Tiempo Libre es qué tipo de ciudad queremos. Cuando casi al mismo tiempo caiga al suelo ese edificio y, muy cerca de allí, también desaparezca el cementerio y se eche abajo el actual Hospital Puerta del Mar, tendremos tres obras de grandes proporciones que están llamadas a cambiar parte de la fisonomía de una zona tan importante de la ciudad como la de su borde litoral. Será el momento de hacer las cosas con la cabeza y tratar de rectificar los numerosos errores urbanísticos que se cometieron en el pasado.

La Historia siempre da una segunda oportunidad y Cádiz no puede ser una excepción. Las ciudades están siempre por hacer, son organismos vivos que sus habitantes han de tratar de mejorar continuamente. Si además esa ciudad se encuentra en un momento único para mostrarse al mundo, con más motivo hay que reinventarse. Hemos gastado muchas energías en discutir y pelear. En Cádiz es momento ya de actuar, pues aunque estemos en verano, no nos queda tiempo libre y no hay un minuto que perder.

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