LÍNEA DE FONDO

Pedro / Ingelmo / Pingelmo@grupojoly.com

Un puñado de campeones

Breve reseña de una serie de hazañas desconocidas y apenas jaleadas por el gran público del deporte

LANZO nombres de algunos deportistas de elite desconocidos. Lanzo el nombre de Philippe Croizon, que no tiene piernas ni brazos desde que una brutal descarga eléctrica le amputó los miembros. En trece horas cruzó el Canal de la Mancha ayudado por unas piernas ortopédicas. Dani Vidal también perdió los brazos en una descarga cuando jugaba en una torreta con sólo seis años y, 20 años después de aquello, no tarda mucho más de seis horas en cruzar el Estrecho. Bertrand Tramont corrió rallies hasta que se dejó la espalda en un accidente. Parapléjico. Participa en carreras de trineos y no sé si ha ganado algo, creo que no, pero consigue con su nombre que alguien pueda estremecerse al escuchar su historia, cuando hizo crack su columna. Si eso sirve para evitar al menos un accidente de tráfico, Tramont ya es más útil de lo que seré yo nunca. Porque nadie evitó que los hermanos Otxoa fueran atropellados cuando entrenaban con sus bicicletas. Ricardo murió y Javier, que en el Tour del 2000 coronó en cabeza Hautacam, es un paralímpico, integrante de ese ejército de deportistas tullidos cuyas pruebas no ve nadie. A cambio, Javier Otxoa no ve el Tour, no quiere ver las piernas que él no tiene. O Carlos Soler, que en qué maldito momento hizo el servicio militar. Se cayó desde trece metros a una silla de ruedas de por vida, pero yo que usted no le retaría a un duelo a florete. Ni retaría a Belén Castrillo a una partida de pádel, pese a que sufre una enfermedad degenerativa muy extraña, el lupus, que se ceba en las mujeres. Belén enfermó cuando se codeaba con raquetas del renombre de Arantxa Sánchez Vicario. Y qué me dicen de 'Josito', que es el primer actor 'porno' en silla de ruedas y no lo hace por vicio, que no sería en absoluto censurable, sino para demostrar a las mujeres que no tienen que tener miedo de acercarse a un hombre discapacitado. Porque aquí no les estoy hablando de la parada de los monstruos, tampoco les estoy hablando ni de caridad ni de misericordia; estoy hablando de gente que hace cosas por otra gente. Hablo de un puñado de campeones .

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