UN año más contemplo con tristeza cómo tenemos que decidir a qué acción sumarnos para conmemorar el primero de mayo. En una ciudad que no llega a 120.000 almas se celebran dos manifestaciones el Día del Trabajador. Para reírse -o para llorar- teniendo en cuenta que en el rincón del sur del Sur siempre se encuentra mejores cosas que hacer que pegarse una caminata bajo el castigador sol de mediodía en dominguito (con lo bien que se está en la playa... que se dice... como si no hubiera días o, digo más, horas en el día). Pues nada, esas tenemos en la Tacita del Paro, dos opciones para reivindicar trabajo y derechos laborales -desdibujados ya, casi leyenda- por culpa de que sindicatos mayoritarios y minoritarios no logran ponerse de acuerdo. Mientras, los ciudadanos que todavía creen en la validez de esta convocatoria ven minimizado el impacto de su contribución. ¿A quién le extraña que hayamos tenido que ir de nuevo a elecciones?

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios