Desde mi cierro

Pedro G. / Tuero

El poder es querer

Yno he cambiado los términos, mi lector observador, de ese dicho popular que todos conocemos, que nos incita y ayuda a poder conseguir algo si se quiere. Querer es poder, es un principio que relaciona la pasión por una meta con el método para alcanzarla. Saber lo que quiero es el primer paso, el segundo es disponer de una metodología intelectual adecuada. Y decía que no he mudado las palabras por mero capricho, sino porque, si lo reflexionamos o lo pensamos detenidamente, hoy en día tener el poder ya es suficiente para hacer o darle realidad a algo que se quiera conseguir. En la actualidad ese poder se escuda y nos dice que por la crisis es imposible conseguir lo que se desea, es a lo que se acude en auxilio para no hacerlo y es además lo políticamente más correcto. Y en el fondo, en la lectura pausada y detenida de todo esto, a la conclusión que se llega es que es un puro cuento.

A la mayoría de lo políticos de hoy les ha venido muy bien la crisis o la falta de dinero. Es un pretexto que tapa y esconde su ineptitud, y no sé el porqué ahora me acuerdo de aquel ínclito Zapatero. No obstante, mi expectante lector, no me creo que fuesen mentiras o ligerezas aquellas palabras tan llenas de buenas intenciones que, no hace mucho tiempo, recién estrenado su nuevo e importantísimo cargo, nada más y nada menos que el tercer poder de toda Andalucía: la Consejería de Presidencia, nos decía su actual propietario, que no es otro sino el chiclanero por adopción, Manuel Jiménez Barrios, Chiqui para sus amigos y demás. Chiqui ya demostró que fue un buen Alcalde de Chiclana y quien lo conoce sabe de su vehemente "chiclanerismo". Chiclana y la provincia de Cádiz se han de beneficiar de este poderoso caballero que tanto manda y que tanto vale. Pero lo cierto es que él puede y podrá querer, aunque no sé si lo dejarán.

Desde aquí, este humilde opinador le pediría al flamante Consejero que nos eche un cable (que no sea de cobre, que, como cualquier ERE, se lo llevan), pues una provincia como ésta lo necesita. Los escasos recursos han de ser destinados en cosas importantes y estos pueblos y ciudades, que circundan la Bahía, están faltos de tanto. El hospital de San Carlos, el edificio consistorial isleño, el poblado de Sancti Petri o el nuevo Plan General chiclanero, además de ese desbarajuste del tranvía fantasma, son claros ejemplos para empezar a demostrar que se quiere. Y, si me lo permites, un pequeño consejo: arrímate más a la baronesa de doña Susana Díaz -que tiene muy buena pinta- que a la Irene García, pues todo se pega. Te esperamos y suerte, amigo.

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