Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

La peste

El espectáculo de la rata no tengo claro si es la enfermedad en sí misma o un síntoma de cómo están las cosas

Al estilo de Thomas de Quincey en "Del asesinato considerado como una de las bellas artes" : si uno empieza por permitir que un partido racista, machista y franquista como Vox determine la política andaluza pronto no le da importancia a que el yerno de Pepe el de la Gloria sea portavoz de ese partido, de ahí se pasa a quitarle el grupo parlamentario a Adelante Andalucía, del robo se pasa a la bebida, a la inobservancia del día del Señor, que un relojero sea vicepresidente, a convertir Canal Sur en el NODO del gobierno, a montar nuevos chiringuitos en lugar de cerrar los que había, a colocar a los colegas en cada puesto de responsabilidad (Ramoní, La Cajera y los que no dan palo ni a una estera, cuarteto de Cádiz), se acaba con Susana de senadora, una rata paseándose por el Parlamento y se acaba por faltar a la buena educación y dejar las cosas para el día siguiente. El espectáculo de la rata no tengo claro si es la enfermedad en sí misma o un síntoma de cómo están las cosas, cómo el PP y Ciudadanos hacen lo que antes hacía el PSOE: usar las instituciones para montar una red clientelar donde colocar a los amigos como ha demostrado Ciudadanos estos días con el cese del portavoz colocar a esa cuchipanda de paisanos que llaman el Clan de la Manzanilla, aunque es el preludio del castañazo que se van a pegar, lo que en el mus se denomina "engordar para morir" . La rata en las Cinco Llagas es casi "La Peste" de Albert Camus, el momento en el que algo nos anuncia la llegada de una epidemia. Los gritos, las carreras y la desbandada de alguna diputada de Vox que con tanto ardor defiende a España y se asusta por un humilde roedor nos enseña cómo están las cosas, mientras el PSOE usa las instituciones para buscarle un retiro dorado a Susana Díaz, el senador al que sustituye le han buscado un puesto en el Ayuntamiento de San Fernando con un nombre cursi y rimbombante a razón de 55 mil euros al año, el pobre, no se iba a quedar en la calle mientras su jefa se iba a echar unas cabezadas a la Plaza de la Marina Española. Al fin y al cabo fue mucho más divertido el pleno de las risas de hace 25 años que el pleno de la rata del presente, prueba evidente de que la política se ha degradado en el plazo de una sola generación hasta el punto de que ahora lo único importante es que los más espabilados puedan seguir viviendo de lo público con sueldos generosos, incluidas las dietas que cobran los diputados incluso este próximo mes de agosto que no van a ir, denunciado sin éxito aunque con insistencia Teresa Rodríguez. La inmundicia del "¿qué hay de lo mío?" y de "para eso sirve cualquiera" por lo que no importa poner a ignorantes al frente de responsabilidades políticas siempre que sean colegas. Con estos bueyes aramos.

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