Crónica Personal

Pilar / cernuda

No pasa nada

NADA, Rajoy ha estado en la reunión de la Ejecutiva como si tal cosa, como si no pasara nada", explica un miembro de esa Ejecutiva una vez finalizada la reunión. Otro cuenta: "No ha pronunciado el nombre de Bárcenas, se ha limitado a decir que el PP actuará, como siempre, en apoyo de la justicia". Y un -una en este caso- tercera comenta: "Pues nada, que hay que cerrar filas en el partido, como si no hubieran metido a Bárcenas en la cárcel, como si no supiéramos lo que hoy sabemos sobre el dinero del PP, y como si no se hubiera publicado lo de Carmen Flores".

"Lo" de Carmen Flores es lo que ha soliviantado ya a los que pensaban que el asunto de los dineros mal administrados y peor utilizados se circunscribían al caso Bárcenas. Va a ser que no. Los miembros de la dirección del PP se desayunaban con la noticia aparecida en El Mundo según la cual la diputada Carmen Flores, muy cercana al ex tesorero y ex jefe de Bárcenas, Álvaro Lapuerta, habría recibido bienes de una constructora que realizaba importantes donaciones al PP. Esperanza Aguirre, que nunca se ha mordido la lengua y menos desde que dejó de ser la presidenta del Gobierno madrileño, confesaba al entrar en la sede de la calle Génova que se sentía "abochornada" -por todo- y anunciaba que llevaría el caso de Carmen Flores al Comité de Garantías del PP de Madrid, que aún preside.

Rajoy, fiel a su estilo, no se inmuta. Para él, no pasa nada. Pero pasa. Está tranquilo porque está absolutamente convencido de que ni Bárcenas ni nadie le va a coger en un renuncio, tiene sus cuentas claras y sus sueldos del PP declarados a Hacienda, como ocurre con la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, elegida por él para acompañarle en la aventura de conseguir unir el partido, consolidarlo y ganar las elecciones, lo que hicieron. Y en el espíritu de Rajoy, que no en la letra porque no lo dice, está que si alguien ha cometido delito y ha hecho lo que no debe, que rinda cuentas a quien tenga que rendirlas. Y está convencido de que si se ha dado esa situación ha sido en el pasado, no desde que él preside el PP.

Esa actitud ha creado mal ambiente en el entorno de Aznar y en el propio ex presidente, protagonista esta semana por el campus FAES que ha inaugurado De Cospedal y clausura Rajoy. Todos serán prudentes en sus declaraciones, pero habrá que estar atentos a los gestos: hay miradas que cortan como cuchillos. Y la tensión en el PP, ahora, estos días, es de las que se palpan, no sólo se huele.

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