Cada partido es como dos

La gente no sabe que este Gobierno total aspira a ser único, por lo que ellos mismos se hacen la oposición

La buena gente es inocente y no se da cuenta de las trampas. Preguntan: ¿cómo puede ser que el Gobierno de Pedro Sánchez diga una cosa y el de Pablo Iglesias la contraria? Les sorprende que los ministros del PSOE defiendan el retraso de las jubilaciones y que los de Unidas Podemos quieran prejubilar a todo el mundo para que trabajen más jóvenes, con esa simpleza mental. O que unos defiendan la Monarquía constitucional y otros la República. La gente no sabe que este Gobierno total aspira a ser único, por lo que ellos mismos se hacen la oposición. Unos dicen blanco y otros negro; unos dan cariño a los ricos y otros a los pobres. Van a por todas y por todos.Pero a los partidos les pasa igual. Porque cada uno es como dos.

En el PSOE unos negocian los presupuestos con Frankenstein y otros con la Wonder Woman. Unos son pedristas y otros susanistas. ¿Ah, quedan susanistas? Bueno, felipistas posmodernos, o lo que sean. Hay tipos como Emiliano García-Page, que se finge enfadado con Pedro Sánchez, de vez en cuando. El mismo Pedro ha conseguido el virtuosismo máximo: él es también como dos en uno, y se hace la oposición a sí mismo. Llegado el caso, un día dice algo y al siguiente lo contrario, como pasó con la reforma laboral o con el Rey emérito.

En el PP también funciona la fórmula 2x1. Por una parte, está Pablo Casado con los suyos. Por otra, los barones como Núñez Feijóo o Juanma Moreno, que se centran todo lo que pueden a empujones. Un día se pide la cabeza de Cayetana Álvarez de Toledo en bandeja, aunque si continúa la danza de los siete Bárcenas se puede pedir hasta la cabeza de Mariano Rajoy a título póstumo, políticamente hablando. Se intuye una oposición que a veces quiere pactar algo, pero no se sabe cómo, ni qué, ni para qué.

En Ciudadanos, desde antes de Inés Arrimadas, todo era más sencillo. Unos decían que eran liberales y otros socialdemócratas. A unos les gusta pactar con el PSOE (aunque les lluevan los insultos incluso desde el PSOE) y otros ya han pactado con el PP, y son tan genoveses de espíritu como el que más. Lo suyo es completar.

En Vox sus decisiones dependen de sumar o restar, como se aprecia en Andalucía, pero unos son más ultras que otros. Y en Unidas/Podemos/ Adelante no son dos partidos en uno, sino algo inexplicable. Son Podemos, Izquierda Unida, Anticapitalistas y otros grupos comunistas y ecologistas peleados entre sí, que a veces se unen con el PSOE para formar gobiernos que se contradicen. Nadie sabe ya si es de los suyos.

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