La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Los parados y los muertos

La mediocre, egoísta, insolidaria y partidista clase política actual, y me refiero a todos los partidos, desde los populismos de extrema derecha y extrema izquierda de Vox y Podemos al PSOE y al PP pasando por las ruinas de Ciudadanos, es incapaz de ponerse de acuerdo en nombre del bien común pese a enfrentarse a la mayor crisis sanitaria sufrida desde 1918 y al mayor descalabro económico sufrido desde 1929 y 1939. Vivimos políticamente en la miserable estela de la tragedia del 11 de marzo de 2004 cuando, tras el mayor ataque terrorista de nuestra historia y el segundo mayor atentado cometido en Europa tras el de Lockerbie (1988), con 193 muertos y 2.000 heridos, los políticos fueron incapaces de comparecer unidos para afrontar esta tragedia. Lejos de ello, la utilizaron con la vista puesta en las inminentes elecciones.

Ese día marca para mí un antes y un después en nuestra historia democrática. Gobernaba entonces Aznar. Le sucedieron Rodríguez Zapatero, Rajoy y Sánchez. Hagan balance. Al PP lo han liderado desde entonces Aznar, Rajoy y Casado; al PSOE, Rodríguez Zapatero, Rubalcaba (junto a Rajoy -pese a todo- el único de cierta talla) y Sánchez; a IU, Llamazares, Cayo Lara y Garzón (después que, tras camuflarse el PCE en IU, esta se trufara en Unidas Podemos). Hagan balance. Para arreglar las cosas emergieron Iglesias y Abascal dando a la extrema izquierda y la extrema derecha un peso que jamás habían tenido. Sigan haciendo balance. Hay que votar, se vote a quien se vote, no solo tapándose la nariz, también los ojos y los oídos.

Tenemos el peor Gobierno y la peor oposición posibles en el peor momento posible. Esperanza, poca. Futuro, sombrío. Relevos, no se ven. 69.609 muertos (cifras oficiales) o 100.000 (cifras reales) no bastan para que los actuales políticos se unan en lo esencial. Los 4.008.789 parados de los que se informó ayer, a los que hay que sumar 900.000 empleados en ERTE con sus empleos suspendidos o reducidos y una caída de 30.000 personas en la afiliación, tampoco les bastan para establecer pactos de estado. Ni tan siquiera entre los que se llaman constitucionalistas. Llegan al mísero acuerdo de RTVE y dan la oscura batalla del CGPJ porque tienen que ver con la propaganda y el manteo de Montesquieu. Pero la pandemia y la crisis, los muertos y los parados, deben parecerles cosas menos importantes.

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