Un país ingobernable

Hasta que no modifiquen la ley electoral, tendremos problemas como los que han sufrido Rajoy y Sánchez

No hay acuerdo político para formar un Gobierno en España porque se ha convertido en un país ingobernable. Es decir, que todas las posibilidades son contra natura. La culpa es de la gente, porque los resultados no han salido por casualidad, sino de las urnas; pero principalmente de los políticos. Y no sólo porque Pedro Sánchez y Pablo Iglesias jueguen a confundir, sino por utilizar unas reglas con las que no se puede jugar en los escenarios de la nueva política. Hasta que no modifiquen la ley electoral, tendremos problemas como los que han sufrido Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Por eso, el PP y el PSOE, entre los rigores del no es no, se han pedido auxilio mutuamente.

La ley electoral procede de los años de la Transición, y está planteada para que España tenga gobiernos con dos supuestos:

1. Un escenario de bipartidismo, en el que el PP (antes UCD) o el PSOE consigan la mayoría absoluta o una mayoría amplia.

2. Un escenario de mayoría insuficiente, en el que son decisivos los votos del nacionalismo catalán de CIU (ahora los independentistas), y a veces también del PNV.

Así se han armado los gobiernos de España en los últimos 40 años. El problema de Sánchez es que no sólo necesita a los populistas de ultraizquierda, sino también a los catalanistas, que ya son independentistas. En la Constitución de 1978 estuvo presente CiU, con su ponente Miquel Roca, que garantizó unos apoyos vitales para ellos. Jordi Pujol se aprovechó mientras pudo.

En su libro La derechona, publicado en 1997, poco después de que Aznar llegara al poder y firmara el pacto del Majestic con Pujol, escribió Francisco Umbral: "Aznar gobierna con 15 escaños, que son los de Pujol, y le debe obediencia y muertos al virrey mediterráneo en su ciudad/Estado". Lo decía porque se cargó a Vidal-Quadras como líder del PP catalán, a petición de Pujol. Es decir, que el PP, en su primer Gobierno, dependía de los catalanes, que entonces se conformaban con trincar. Después Aznar consiguió mayoría absoluta en 2000.

El problema catalán se agravó con la corrupción de la familia Pujol. Cuando lo pillaron, llegó el tripartito del PSC. Y después se echaron al monte Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra. A cual peor.

Sánchez encuentra otro escenario. Ya no está CiU para completar mayorías en España, sino los independentistas catalanes para romperla. El problema desaparecería si Cataluña fuera independiente. Como no puede ser, la única opción es que no tengan la llave del Gobierno de España.

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