El país que funciona solo

Pedro Sánchez intenta sobrevivir al caos. No es el más fuerte, ni el más inteligente, pero se adapta

Agosto está resultando un mes inquietante, en el que se ha confirmado que el país está abandonado y funciona solo, por inercia. Es como una anarquía que tiene el motor en marcha. Con los políticos de vacaciones y el presidente del Gobierno en funciones y perdido. Cuando ha reaparecido ha sido peor, porque intentó solucionar el caso del Open Arms y consiguió indignar a todo el mundo. A Salvini, a los de la oenegé del barco y a los propios inmigrantes. Por otra parte, con los políticos de vacaciones y los responsables sanitarios en la inopia, ha surgido un brote de listeriosis que es un escándalo mundial, cuya gravedad se ha minimizado. No hay dimisiones, ni responsabilidades.

En este país se han calificado como tercermundistas otros problemas alimentarios menos graves, ocurridos en países de Europa y hasta de Asia. Pero con la intoxicación de la carne mechada, originada por la empresa Magrudis, de Sevilla, se ha tenido otra vara de medir. Aunque es gravísimo, por lo ocurrido a las víctimas, por el alto número de afectados y por no frenarlo antes.

Ya lo explicó Charles Darwin: "No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que se adapta al cambio". Por eso, Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno en funciones, intenta sobrevivir al caos. No es el más fuerte, ni el más inteligente, pero se adapta a todo. Es capaz de adaptarse al presupuesto que elaboró Cristóbal Montoro para Mariano Rajoy, a fin de prorrogarlo y que le sirva de excusa. Se adapta y no se adapta en las negociaciones con Pablo Iglesias. Inventa nuevos conceptos para el arte de gobernar.

Al no haber un presidente propiamente dicho, los españoles también se han acostumbrado al cambio, que consiste en nada, en no hacer nada. Es el principio taoísta del Wu wei. Confucio recomendaba su receta para el príncipe virtuoso: "Él no se mueve, pero los 10.000 seres se transforman". Acusaban de no moverse a Rajoy, pero Sánchez lo ha superado.

Así se ha llegado al momento actual, en el que a la gente le da igual si el presidente del Gobierno en funciones pacta o no pacta, como si quiere seguir gobernando en funciones hasta que convoque las elecciones de noviembre. En la oposición también están despistados. Casado y Rivera siguen deshojando la margarita de si lidera uno u otro. Así se acerca septiembre, que será el mes en el que vuelvan para arreglar España, ese país que funciona solo, donde la gente va por un lado y sus dirigentes por ninguno.

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