El Palillero

Los oligarcas

De ellos también se hablaba en el franquismo. Pero se dejó de hablar, hasta que han reaparecido en Rusia

Dicho así, Los oligarcas, me suena a comparsa del Carnaval de Cádiz. Los oligarcas, con letra y música de Vladimir Putin Guerrita, comparsa de Moscú. Estos días se habla mucho de los oligarcas rusos, a los que se atribuye el mantenimiento de Putin en el poder. En Moscú ya no mandan los comunistas soviéticos, que se expandieron bajo el patrocinio de Lenin y Stalin, y dieron lugar a la KGB, donde trabajó el muchacho. En el siglo XXI mandan los oligarcas, a los que ya se refería Aristóteles en la antigua Grecia. De ellos también se hablaba en el franquismo. Pero después se dejó de hablar, hasta que han reaparecido en Rusia, como hijos de Putin, o como sus padres financieros.

Los oligarcas clásicos formaban la casta de los poderosos en la economía y la política. La oligarquía, más o menos nobiliaria, explotaba al pueblo y lo mantenía bajo dominio. La democracia era lo contrario, pues se basaba en que los ciudadanos son iguales ante la ley y el poder se consigue con el mérito y en libertad. Se expresa con el sufragio, pero no sólo. Hay muchas teorías, no entro en los detalles.

La oligarquía es la camarilla que maneja el poder. El franquismo, en los últimos años, era visto como una oligarquía. Los falangistas, que conservaban las teorías nacionalsindicalistas, con un populismo a su modo, fueron apartados del poder, según avanzaba el franquismo, y se quejaban de que el Gobierno era controlado por la oligarquía; o sea, por la banca y los trust poderosos. La democracia orgánica, como le decían ellos, era eso. Y se camuflaba con los 30 años de paz, que también se decía.

Los oligarcas en Andalucía eran llamados terratenientes. El mundo rural era dominado por los terratenientes, a los que se vinculaba con los títulos nobiliarios. Los terratenientes eran los oligarcas rurales del franquismo (y de antes), que explotaban a los jornaleros. Pero no dio lugar a ninguna revolución, sino a las novelas del realismo social. Y, más tarde, a los fondos del PER. Ahora ha derivado en que llamen ultraderechistas a los pequeños agricultores.

Los señoritos, que también los había en Andalucía, eran como oligarcas vagos. Vivían del cuento de su oligarquía. Eran como el hijo de la parábola, que se gastaba el dinero del padre en comilonas, vino, juergas y lo que entonces se llamaba malas mujeres, véase el machismo. Los señoritos a veces iban de montería, pero no compraban el Chelsea, como los oligarcas rusos, ni financiaban guerras en Ucrania. Los oligarcas van a peor. ¿Y en España ya no hay oligarcas? Bueno, ahora los llaman ricos.

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