El oasis de los astilleros

Son inmigrantes bienvenidos. No están en Cádiz de turismo ni de parranda. No son cruceristas yanquis

En los astilleros de la Bahía de Cádiz se suele destacar lo malo y omitir lo bueno. La gente inocente piensa que los astilleros gaditanos son unos lugares donde no hay trabajo, y los empleados van allí a tomar el sol y a departir con los trabajadores de las subcontratas que tampoco tienen nada que hacer, y de vez en cuando, se dedican a destrozar el puente Carranza y a pelearse con la Policía, para iluminar el camino a los insumisos del Quim Torra de Cataluña. Por supuesto, es una visión estúpida, que no se corresponde con la realidad, pero que perdura desde los tiempos de Felipe y Aznar. Aunque cuanto menos se hable de los astilleros de Navantia, mejor. Cuanto menos aparecen en los periódicos, las radios y las televisiones, mejor, porque más dedicados están a lo suyo, que es trabajar como una industria especializada. El mejor ejemplo lo tenemos en el astillero de Cádiz capital.

Pues resulta que ya no están tan ociosos en los terrenos como antes. Por el contrario, están reparando un megacrucero, el Oasis of the seas, de la compañía Royal Caribbean. Este astillero se ha convertido en un oasis laboral para los mares de la Bahía. La gente derrotista dirá que actualmente están allí unos 3.000 trabajadores, de los cuales 2.000 han venido de fuera, subcontratados por el armador. ¿Y qué pasa? Significa que alrededor de 1.000 trabajadores de la Bahía tienen empleo en el astillero; en algunos momentos incluso más. Hay encargos hasta 2021 garantizados. Incluso están desviando trabajo a otros astilleros.

Los extranjeros también tienen su corazoncito y su cartera. Son inmigrantes bienvenidos. No están en Cádiz de turismo ni de parranda. No son cruceristas yanquis, que vienen y se van a las pocas horas. No han cerrado el Lucero por su culpa. Si permanecen un mes y medio en la ciudad, mientras duran los trabajos, van a consumir durante ese tiempo. Se nota en El Corte Inglés de la Bahía, que abre todos los domingos que le permiten, mientras en otras ciudades andaluzas, como Sevilla, está cerrado. También se nota en los bares del centro y del barrio de Astilleros, además de otros lugares que visitan en su tiempo libre. En el comercio y en el bebercio. Y no hace falta dar más señas. Se nota, y eso es lo importante.

Este sistema mixto de empleo local y extranjero es beneficioso para otros sectores productivos. Allí se ha consolidado una parada de taxis. El astillero es un oasis en Cádiz, como en las antiguas botaduras. Curiosamente, los políticos locales están callados sobre este asunto. Otra buena señal.

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