Tribuna libre

tito / valencia

Una nueva política

Ya se han hecho públicas todas las listas electorales que competirán por el sillón que gobierna nuestra ciudad. No ha habido ni mirlos blancos ni de colores. La cosa no está para encontrar grandes fichajes. Es muy difícil comprometer, hoy, a personas con prestigio y futuro que quieran prestarse al juego despolitizado de la política local. Otra cosa es a nivel nacional donde los grandes fichajes de independientes (el partido no sirve) tratan de ocultar las siglas desprestigiadas de los partidos tradicionales. La política ha entrado en un callejón de arenas movedizas que va a tardar en estabilizarse, sobre todo, hasta que los grandes partidos reaccionen. Mientras tanto, nos podemos encontrar con unos ayuntamientos atomizados y de muy difícil gobernabilidad, cosa que para nuestra ciudad sería una mala operación. Por consiguiente, ha llegado la hora de la política, de los grandes pactos, se han acabado las mayorías absolutas y los acuerdos serán responsabilidad de todos.

Responsabilidad es lo que hay que pedir a todos los partidos. A partir de ahora las cosas no serán iguales. Pero la duda está en si los partidos llevan en sus listas a personas capaces de hacer política, capaces de gestionar una ciudad con cien mil habitantes. Hay listas que parecen hechas para estar en la oposición mas que para gobernar.

Los ciudadanos ya no se conforman con votar. Quieren, queremos participación, y esto pasa en primer lugar por concurrir con listas abiertas, queremos decidir quienes se sientan en los sillones de nuestra casa grande. Queremos ser responsables de nuestros representantes. Se ha acabado la hora de listas hechas en la obediencia al jefe, de los clanes políticos, de anteponer intereses absurdos antes que pensar en los ciudadanos. Queremos concejales representantes de sectores o distritos a los que le podamos pedir responsabilidades de su gestión. Y si para esto hay que reformar nuestra Constitución, pues se reforma. Hay que cambiar la Ley electoral para que no suceda lo que ha pasado en esta legislatura en nuestra ciudad, donde han terminado menos concejales que empezaron.

Pero mientras esto sucede, que no sucede porque no les interesa a los partidos, queremos una ciudad donde los ciudadanos ocupemos un lugar preferente, una ciudad para nosotros, con unos servicios públicos eficientes, una ciudad cómoda para vivir. Queremos unos presupuestos participativos, que se tenga en cuenta la opinión de los ciudadanos para grandes proyectos, para grandes cambios de la ciudad. Queremos saber en qué se gasta nuestro dinero. La consulta a los ciudadanos nos hubiese evitado obras como el Parque de la Historia o el cambio de la calle Real. Una ciudad donde lo primordial tiene que ser recuperar la confianza en nuestras instituciones o lo que es lo mismo, recuperar la esperanza en un presente no muy lejano. Se han acabado las mayorías y ha llegado la hora de otra política, de los pactos.

Por cierto, ahora todos apuestan por una economía basada en la cultura. Nos hemos dado cuenta de que tenemos un gran patrimonio cultural guardado. Bienvenida sea. Pero hay otras cosas, hay algo mas que la calle Real.

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