La Azotea

José Antonio López

jalopez@diariodecadiz.com

La norma y la costumbre

Cuesta ver cómo en ocasiones la norma queda superada por la costumbre, cómo un comportamiento habitual y generalmente incívico se hace cotidiano y se asume como correcto aunque arrincone la norma que lo prohíbe. Pasa, por ejemplo, con los coches aparcados en doble fila, un popular deporte gaditano que se hace costumbre en determinadas calles y que supone un evidente peligro para la circulación. O esa otra norma incumplida cada día en Cádiz y que, cargada de sentido común, establece que los peatones sólo deben cruzar una avenida por su paso reglamentario y no por cualquier tramo o esquina. Y qué decir de la norma que impide dejar en las aceras excrementos y orines de los perros. Aunque el avance en este punto ha sido tremendo, aún hay quien cree que esa norma sólo está para cumplirla en el propio domicilio. Como éstos, cien ejemplos más que se resumen fácilmente: falta de civismo.

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